CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Estupideces oficialistas

En Venezuela solo se conoce, solo se ve, aquello que el régimen quiere enseñar. Para no mostrar la verdad de un país completamente descocido, la dictadura tiene bajo su control todos los medios de comunicación encompinchados y a la oposición que solo hace la protesta que el régimen quiere que haga; y dice nada más lo que a Maduro se le antoje.

El caso de la salvaje destrucción de la selva virgen en el Estado Bolívar solo se puede apreciar en su completo desastre ecológico a través de tomas captadas por satélites. Porque nadie, nadie que no esté metido de una u otra forma en ese descomunal ecocidio y robo continuado de las riquezas minerales de nuestro país, puede llegar a las zonas de explotación y salir de ellas «como Pedro por su casa».

Lo mismo que lo que está ocurriendo a espaldas del país, en las radas y puertos de embarques de los terminales petroleros del oriente de Venezuela. Con el supuesto cuento de la muy confirmada ineficiencia criminal de la PDVSA roja-rojita que está produciendo unos “poquitos” barriles de crudo, se saltan los detalles finos del gran robo petrolero del régimen. Porque los buques que están cargando crudo venezolano, se toman su tiempo para repostar.

Al final, están comprando el petróleo a unos precios de ganga. ¿Qué les puede importar a los armadores esperar que los patios de tanques de los centros de embarque se llenen a cuenta gotas con un petróleo que se lo llevan tan, pero tan barato? Sin meter en la misma cuenta que una de las Siete Hermanas, CHEVRON, está operando como tabla de salvación, haciendo perforación y extracción para el régimen de Maduro, también a precios “especiales” por el crudo; eso explica por qué se niegan a dolarizar los sueldos y salarios.

También en Madrid, Valencia y Barcelona, en el Reino de España, la propiedad inmobiliaria de lujo ha pegado un brinco estratosférico en sus precios. Bolichicos, enchufados y capos del régimen de Caracas han comprado todo lo que se les atraviesa por delante, a punta de maletas llenas de euros y dólares que la “amigable” banca peninsular sabe perfectamente cómo y qué hacer con tanto papel.

Lo mismo que las desgracias que se siguen conociendo de la Venezuela nómada, que nada más aparecen en videos tomados por teléfonos celulares. Y que son vitrinas espantosas de un éxodo nacional de miseria que no para de drenar venezolanos. En donde solo ahí se puede ver la miseria de los tantos y tantos campamentos de refugiados venezolanos, desde Panamá hasta la frontera de Estados Unidos con México, en donde se mira a la cara a la maldad ensañada en contra de la pobreza de nuestra gente.

Pero eso sí: para el resto de las estupideces que suelta Maduro o que nos dice la oposición balurda sobre su plan de internas o primarias, para eso sí que existe una magnífica cobertura de todos los medios.

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