Exterminando a las plagas


En Venezuela han corrido ríos de sangre, miseria y pobreza nacional desde que sucedió aquella desgracia de Carmona y sus compinches, que apenas lograron retener el poder del país por menos de dos días.
Es por eso que muchos de nosotros hemos aprendido de malas maneras que con los otros rufianes del NARCO-RÉGIMEN, hay que jugárselas, pero con las cartas marcadas.
La primera lección de la cartilla nacional para recuperar al país consiste en dejar que aquellos miserables se hagan pedazos entre ellos mismos.
Porque aquello, lo que está ocurriendo en la Venezuela que poco a poco se está destiñendo del rojo-rojito que tanto nos molesta, es una pelea por el control de las bandas que mantienen azotadas a cualquier barriada. ¡Hampa, hampa común!
¡Una serie finita de ajuste de cuentas! Aquello no forma parte de la política tradicional que conocemos la gente decente. ¡Para nada! Aquello es una vulgar búsqueda por el control de los espacios para el mantenimiento de actividades relacionas con los delitos que varios grupos de pillos tienen años cometiendo con completa impunidad sobre todo un país y en buena parte del hemisferio occidental.
Esa es la razón por la cual el trabajo complicado, el trabajo duro y no pajúo, lo está llevando a cabo la gente que sabe lo que se tiene que hacer. Eso explica la habladera del secretario Marco Rubio con la Fea encargada del gallinero. Esa es la razón por cual el 20% de la flota de guerra de los Estados Unidos se mueve ya entre las aguas territoriales de Venezuela.
Entran y salen, con total confianza y completa seguridad, sobre las 12 millas náuticas de las cuales es dueña el país.
Como cuenta la vieja canción del Pedro Navaja: “¡para que nos protejan de todo mal!”.
Es que el trabajo que se tiene que hacer lo está llevando a cabo la gente que sabe cómo se tienen que hacer las “cosas”, lo están llevando a cabo los que saben. Así pues que, mientras el sistema político venezolano trata de buscar estabilidad, para finalmente apoyar en serio la prosperidad de los millones de la Venezuela regados por todos lados y aquellos que continúan presos adentro, el chavismo-madurismo también debe hacer su parte. A saber: ¡matarse entre ellos mismos!
Soltar a todos, pero todos, los presos políticos que han secuestrado por varios años.
Empezar a sacar por la puerta de atrás a todas las tropas de invasión que han mantenido ancladas en Venezuela. Que, finalmente, solo han servido para matar venezolanos inocentes y torturar hombres, mujeres y carajitos indefensos.
Tropas de mercenarios malvados que solo han resultado ser “buenos” para joder a los más más débiles. Malos, malísimos, para enfrentar a nuestros hermanos mayores.
Qué cosas, ¿no? Recuerden siempre: ¡Dios protege al inocente! Para muestra la madrugada del 3 de enero.
Igualmente: hay que deshacerse de los topos cubanos con batas de chicheros que fingen ser médicos. Carretear a los iraníes, chinos y “asesores” rusos, que demostraron lo buenas que son las armas, las estrategias y las acciones que han llevado a cabo por años dentro de nuestro país para garantizar el “éxito” de la revolución bolivariana.
Y, sobre todo, cruzar los dedos para que tanto pillo y hampón disfrazado de gobierno se maten entre ellos mismos. Porque, ¡ahora, en Venezuela, no hay espacio para los pánfilos! ¡Eso vendrá después!
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