Venezuela es mujer


A María Corina Machado la dictadura de Venezuela la está tratando de podar por los lados.
Como por alguna razón aquellos bandidos no se atreven a hacerla presa o a intentar algo aún peor, la tratan de mochar por las ramas.
Así el grupo de canallas que acompaña a Maduro y a sus bandas encarcela a sus cuadros, a su gente de SUMATE de toda la vida, obliga a Magali Meda a hospedarse de forma indefinida en la embajada de la Argentina, y hasta su más confiable abogado da con sus huesos en la cárcel.
Todo ello buscando aterrorizarla. Todo ello, como hacen los mafiosos del hampa organizada, con el fin de desmoronarle la seguridad y la confianza que demuestra tener en lo que está llevando a cabo. Todo ello para disuadirla en llegar “hasta el final”.
Neutralizando sus flancos y sus apoyos emocionales, el régimen está apostando al temor y a la paranoia de la señora Machado.
Todo aquel que haya visto las series de Netflix sobre delincuentes, malandros, narcos y rufianes dedicados a todos los vicios tiene una excelente panorámica del funcionamiento del NARCO-RÉGIMEN en Venezuela. ¡Es igualito!
Maduro y sus “muchachos”, sin embargo, tienen muy mal medida a la doctora Machado. O quizás les falle la memoria reciente. O quizás olvidan aquellas otras ocurrencias y peripecias de cierto individuo, hoy difunto y momificado, que en la década de los años 90 del siglo XX, el mismo colombiano que hoy le hizo fraude a toda Venezuela, le hacía de espaldero y chofer, carreteándolo por todo el país.
O, quien sabe: ¿será eso lo que tanto teme el régimen? ¿Será esa la verdadera razón oculta para que Diosdado se haya autonombrado ministro del interior, injusticia y cubanidad: su preocupación por tantas similitudes con “otra” historia que él vivió?
Porque el caso es que Diosdado, en su nuevo rol de ministro trasmite un mensaje clarito: es él, y nadie más que él, quien se piensa “encargar” del problema María Corina/Edmundo.
Como hacen los líderes de las bandas dedicadas al delito: él personalmente es quien pretende anular a la muy fastidiosa María Corina Machado; un obstáculo soberbio para la perpetuación de la ROBOLUCIÓN del siglo XXI.
Una María Corina Machado que, sin lugar a ninguna duda, es hoy en día un sentimiento casi que religioso para una buena parte de la nación venezolana. Una especie de entidad mesiánica sobre quien está puesta la fe de millones de venezolanos que están locos por salir de las “maravillas” del siglo XXI.
Cualquier parecido de este momento en Venezuela con otro de nuestra historia reciente NO parece ser coincidencia. ¿O no?
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