El Fogón de la Editora

BALANCE

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

En Venezuela las historias se repiten con muchísima facilidad. Decíamos ser el país de las bellezas, pero la verdad es que también somos “el país de siempre lo mismo”.

Hace algo así como unos largos doscientos años, la nación inició otro de sus ciclos violentos de repetición interminables. El inicio del siglo XIX agarró a la colonia con levantamientos en contra del rey de España. Luego se descerrajó la Guerra de Independencia, los terremotos devastadores, la candela incinerando buena parte de la tierra una vez rica, la Guerra Federal y docenas de levantamientos, alzamientos, asonadas, golpes de estado y contiendas fratricidas pintadas en colores, solo para distinguir a los bandos; ya que siempre, pero siempre, terminaban siendo la misma cosa.

Solo fue a finales del siglo XIX que Castro y sus andinos trajeron desde las fronteras alguna disciplina al país. ¡No la paz, solo algún orden a tanto relajo!

La última de las guerras civiles que llenaron de sangre al país de siempre, resultó ser por el dominio extranjero del asfalto y de los yacimientos petroleros escondidos en el subsuelo venezolano.

Un banquero, general y doctor, reunió mercenarios, armas y apoyos internacionales para negociar al país a un buen postor. Fracasó. Pero igual se “logró el objetivo”: la industria mundial del petróleo se arregló con Juan Vicente Gómez pocos años después del “incidente”.

Gómez jamás permitió que su compadre don Cipriano regresara al país. Se acomodó en el poder como una desgracia necesaria y, sin darse cuenta ni propósito, por primera vez en muchos años perdidos, echó a andar a toda la nación.

¿Y estos sinvergüenzas del siglo XXI? ¿Qué han hecho, qué han aportado al país, a la nación otra vez golpeada por la persecución política y un proyecto altamente eficaz, pero para extinguir a la gente a punta de mengua?

Veintitrés años en el poder no están muy lejos de los 27 que gobernó Venezuela «El Benemérito»; y la cuenta sigue a favor del andino, en términos de logros-país.

Total que en lo único que se repite esta trampa permanente de gobierno que soportamos hoy en día en Venezuela, que no tiene ni forma ni contenido, es en la increíble capacidad de permanecer en el poder.

Estos fulanos del siglo XXI significan para Venezuela lo peor de todas las películas una y otra vez repetidas desde la vieja colonia hasta ahora.

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