Generalotes les llegó la hora, y pellejo no retoña


Ni acá ni en ningún otro lado, nadie puede sorprenderse porque el NARCOGENERALATO bolivariano esté comenzando a desertar. Llevamos años pidiendo un poco de dignidad y sentido de país a ellos mismos, así como a cientos de políticos rojos-rojitos y a los policías, que se pongan del lado del pueblo y de la honradez. Por cierto, sin ningún resultado.
Con aquello de que “billete mata galán”, el régimen tiene años ganando la partida de la dignidad y del verdadero deber para con el país, que muchos de esos militares rufianes se han mascado como clichés; para decirlo de forma bonita.
Hoy, muy por el contrario, esto es otra cosa. Ya no se trata de elecciones arregladas con la oposición; con silencios de pago, disfrazados de mentiras piadosas con resultados convenidos.
Ahora les llegó la hora: vienen para ponerlos tras las rejas. Para ponerle punto final a sus miserables vidas de traidores a todo un país en cárceles federales norteamericanas, compartiendo pequeñas celdas con afroamericanos desproporcionadamente bien dotados. Y esos que ni a Tarek le llaman la atención. a pesar de sus preferencias.
Por algo muy simple y humano: “pellejo no retoña”. ¿Representa alguna utilidad su cambio, su volteada de última hora? No estoy muy seguro. Todos habríamos preferido que se hubiese hecho esa “maroma” la noche del 28 de julio del año pasado, cuando trampearon otra vez al pueblo venezolano, poniendo a ganar absurdamente al colombiano en vez de a Edmundo.
Pero, cómo decirlo: eso es parte de su naturaleza. Mucho whisky, mucho perico, muchas prepagos y cuentas en Catar. Quizás y sea tarde, muy tarde. Pero una cosa sí que valoraría el pueblo venezolano que va, óigase bien, que va a salir a las calles del país a comerse vivos a todos esos traidores, una vez que comiencen los fuegos artificiales. Si no piensan estar del lado correcto de las grandes mayorías, por lo menos no jodan desde el lado equivocado.
No le sumen a la arrechera colectiva acumulada por años de maltratos y vejaciones populares de las cuales buena parte de ustedes han sido protagonistas, a la represión en cadena a la cual los tienen acostumbrados sus jefes desde La Habana y sus “expertos” desde Teherán. Más bien, pongan de su parte, generalotes que están en la bajadita.
Por supuesto que ustedes nunca tendrán amnistía alguna; así como tampoco ustedes se la otorgaron a los tantos jóvenes que hicieron trizas en las mazmorras que les montaron los extranjeros, que les enseñaron a torturar a todo un pueblo indefenso. Ni a Oscar Pérez ni a tantos mártires más por la libertad de Venezuela.
Pero sí les podemos ofrecer juicios justos. Justicia de verdad, no la de mentiras con que tanto y por tantos años se le “ajustaron” las tuercas a la Resistencia honesta y sin un real, que ustedes consiguieron convertir en guiñapos humanos. Así que ya saben militarotes: ¡los recibimos esposados con los brazos abiertos!
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