GROENLANDIA

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
Y ahora resulta que los países europeos se le ponen rebeldes a Donald Trump. Es que después de lo que mandó a hacer en Venezuela, sacando por las greñas a un par de hampones escondidos dentro del supuestamente muy “seguro” y super inexpugnable Fuerte Tiuna del NARCO-RÉGIMEN en Caracas, medio planeta cogió miedo. “Barbas en remojo”.
¡Pues quien puede lo más, también puede lo menos! Es que los países vividores de la Europa de siempre, esos mismos que hace más de un siglo no han podido resolver sus propios problemas sin la ayuda de los Estados Unidos de Norteamérica, se olvidan de cómo se llenó de estrellas nuestra bandera.
Después de la Guerra de Independencia, a la que llamamos con toda razón “Revolución Americana”, toda la tierra que conforma este magnífico país o se compró con buenos lingotes de oro, o nos la quedamos después de una guerra como nos enseñaron justamente los europeos desde los tiempos de la Roma Imperial.
¿Acaso olvidan que Alaska se la compró América al zar de Rusia? ¿O que Luisiana y Florida también se las pagamos a Napoleón Bonaparte? ¿Si el Gran Corso se robó el dinero que le dio el Congreso de este país o lo gastó en sus guerras de conquista allá en Europa, eso solo lo saben los franceses? O Texas y el resto de los estados que componen la costa oeste norteamericana, desde California hasta Montana, que termino en las manos de esta gran nación.
El dictador mexicano Santa Anna se buscó él solito lo que le tocó. Primero mandó a asesinar a docenas de familias de colonos que entraron a este país por la Isla Ellis. Y luego le explotó una terrible guerra con los aztecas, que nos produjo la captura de un inmenso territorio continental.
Lo mismo que Hawái, Guan y Puerto Rico, el extraño Estado Libre Asociado que mantiene de pegoste este país. ¿Qué tiene de raro, entonces, que Donald Trump o los más altos intereses geopolíticos de Estados Unidos exijan la necesidad de que el peladero de chivos en que mantiene el Reino de Dinamarca a Groenlandia pase a convertirse en una pieza fundamental de la cadena de seguridad de la costa este
norteamericana?
¿No viene a representar lo mismo, solo que en las costas del océano Pacífico, las Islas Aleutianas, territorio también de este país? Pues qué cosa: ¡Que chillen, que pataleen!
¡Que desmantelen si les da la gana la OTAN! ¡América está harta de mantener vagos internacionales! Basta de supuesto derecho internacional, solo cuando les conviene a los pillos del continente europeo.
Señores: ¡Con Donald Trump no se juega!
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