CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

“Hasta el final…”

Esta semana quedó bien claro, clarito, para toda la nación venezolana el significado de la frase “Hasta el final…”. Para empezar, no resultó ser ni tan hermético ni tan especial este nuevo mantra, como algunos nos llegamos a imaginar. De hecho, como siempre ha ocurrido desde el inicio de esta pesadilla del siglo XXI, “hasta el final…” terminó siendo otra vez más de lo mismo.

“Hasta el final…” significa entonces una carrera, pero de relevos. Es decir: gana las elecciones primarias la señora Machado o bien Enrique Capriles y, como ambos están inhabilitados por el sistema de justicia del régimen de Miraflores, cualquiera de los dos le pasa el testigo a la joyita de Manuel Rosales. Entonces Rosales será el representante de las enormes mayorías vapuleadas del país en las presidenciales, frente al candidato y seguro ganador de siempre, el colombiano Nicolás Maduro.

“Hasta el final…” resultó ser un truco de velocistas. De pase y endose. De un posible e incierto entusiasmo popular sobre otras elecciones trampeadas dentro del país. Este nuevo “arreglo” se parece más al formato utilizado tradicionalmente por Diosdado Cabello en su PSUV, que a un ejercicio de verdadera democracia.

“Hasta el final…” genera una completa y total tranquilidad al Departamento de Estado de Estados Unidos. Mejora el clima de paz y total normalidad con que extrae la empresa CHEVRON el petróleo y el gas que los pillos de Miraflores le roban diariamente a toda la nación venezolana, sin que nada se altere, ni tampoco algo cambie.

“Hasta el final…” igualmente confirma y sedimenta los acuerdos logrados por el NARCO-RÉGIMEN con la banda de Gerardo Blyde en México. Esos acuerdos que le costaron una verdadera fortuna en dinero y negocios al régimen, por concepto de alquiler y arriendo de las botellas vacías que son los destartalados partidos políticos que una vez existieron en Venezuela.

“Hasta el Final…” ni siquiera resultó ser un “quítate tú, pa’ ponerme yo”. Terminó siendo otro de los clásicos enredos de políticos trasnochados a la venezolana, para asegurarle al régimen una buena caja de maquillaje con la cual tapar su ilegitimidad, su ilegalidad y su perpetuación fraudulenta en el poder.

“Hasta el final…”, al menos, duró esta vez muy poco en el imaginario colectivo venezolano. Rindió más la otra mentira de “Cese de la usurpación, elecciones libres y bla, bla, bla” de Juan Guaidó & Compañía.

Porque el cuento de “Hasta el final…” realmente no lleva al país hacia ningún lado; excepto adonde ya está.

Porque “Hasta el final…”, en su verdadera y total interpretación, consiste en el reconocimiento del gobierno, ya no del régimen venezolano, como el representante de un estado legal y legítimo ante el mundo. Porque sí lo es para la CHEVRON y para el resto de las corporaciones que están saqueando al país por mandato y en conchupancia con el régimen de Caracas, y también es legal y legítimo para el Departamento de Estado de Estados Unidos, entonces Gerardo Blyde hizo muy bien su maldito trabajo en México, entregando al país a un grupo cada vez mayor de rufianes.

Total, mis amigos, “Hasta el final…” resultó ser un inmejorable instrumento de reposicionamiento del NARCO-RÉGIMEN venezolano, que mejora, aclara y hasta embellece internacionalmente a la pesadilla del siglo XXI.

Pero desde luego el “Hasta el final…” de esta gente solo es el inicio, el principio del Parlamento Libertador. Nosotros sí seguimos. Y, como siempre decimos, aquellos que no estén en el propósito de devolverle Venezuela a todos los venezolanos: “POR FAVOR: ABSTÉNGANSE DE JODER”.

Por eso: ¡Dios, Venezuela libre y Cese de la Ocupación!

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