CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Igual que el 5 de Julio de 1811

Llevamos casi 25 años usando el mismo plan, los mismos métodos, las mismas formas que nunca han funcionado para deshacernos de los eternos gangsters del régimen. ¿No nos cansamos?

Hay que buscarse otra salida. Ya sabemos, y lo sabemos bien: lo electoral es un disfraz de ovejas para esconder a una jauría de lobos con muy malas mañas. Una capa de pintura aguada para darle un manito a una pared muy pero muy sucia, que es la democracia que una vez hubo en Venezuela.

No me canso; la oposición electorera venezolana sospechosamente siempre, pero siempre, tiene como única salida lo electoral. Ningún plan distinto al de 2024. Y, como dice María Corina, con o sin primarias.

Pues esperar otro poco más para la salida dócil del poder, para la salida por los votos de Maduro, Diosdado, Padrino y sus respectivas bandas, significa más niños desnutridos en el país. Más muchachos fuera del sistema escolar, haciendo cualquier cosa en la calle para arrimar aunque sea algo a cientos de miles de familias venezolanas en ruinas. Más trabajadores ganando centavos de dólares en bolívares, pero obligados a pagar cientos de dólares para no morirse de hambre en dólares, pero sin nunca conseguirlo.

Pero, en serio, ¿quiénes pueden aguantar la pela de un régimen que mata gente, los arruina y obliga a la gente a huir a donde sea y como sea para sobrevivir?

¡Pues los eternos candidatos de siempre! Los generalotes, los enchufados y otros tantos y tantos más que viven sabroso en ese desastre en el cual solo y únicamente la pasan bien y ganan los que están pegados a los facinerosos del siglo XXI. Y a toda esta realidad de pesadilla sumemos el detalle que, tampoco en 2024, habrá salida.

Propongo construir un nuevo poder Parlamentario originario nacional, apegado al texto y a la norma constitucional actual, que nos permita avanzar en la formación de una Junta de Gobierno legítima y legal, que inicie la reconfiguración de una nueva Venezuela sin esta gente de la falsa oposición que ejerce una dictadura parlamentaria, cuyo periodo venció en 2020. Por lo tanto, debemos llenar ese vacío.

Propongo entonces repetir la misma mecánica que se disparó hace más de 200 años en la Capitanía General de Venezuela luego del 19 de Abril de 1810.

Invito a toda Venezuela a que elija entre cabildos y reuniones cerradas y abiertas a los diputados que echaran «palante» la nueva Declaración de Independencia, pero esta vez en 2023.

Un grupo de venezolanos que tenga la facultad constitucional de iniciar la recuperación de la libertad, la soberanía y la vida de millones de venezolanos y de Venezuela otra vez, igual que en 1811.

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