Geopolítica, atención ¡Firrr!


Con o sin supuestos “hermanos” mayores que protejan o no al NARCO-RÉGIMEN de Venezuela en todas sus fechoría, ellos lo saben: después de todo a un 10 de enero choreto, siempre llega un 20 luminoso del mismo mes.
Y por más que el régimen que controla a Venezuela le haya pagado una bolota de dinero hasta a los “vamos bien”, a los «guaylovers», para que hagan el lobby en Washington; por más que tengan a medio mundo buscando cómo se mantienen agarrados al poder, no me suena que lo logren.
Ni a mí, ni tampoco me parece que le suene a Donald Trump. Nadie serio está para que se lo vacilen, y menos por dos veces. Me parece que se acabaron las negociaciones para “arreglar” la convivencia entre los venezolanos de a pie con los pillos que tienen al país como casa de prostitutas,
¡La única negociación posible entre Venezuela y el régimen de Maduro consiste en la forma en que ellos se tienen que ir pal’ carajo de una buena vez! Adiós a la CHEVRON y a la REPSOL como aguantadoras de hidrocarburos robados para fortalecer al régimen de Caracas.
¡Esa era ya se acabó!
Por eso ahora toca ver a los chinos supuestamente matándose por los bolivarianos rodilla en tierra. Yo quiero ver a los chinos preferir evitar una colosal guerra económica entre la Norteamérica que resurgió ayer y la cadena de los complicadísimos intereses económicos que tienen las corporaciones que configuran las inversiones de los mismos norteamericanos, los consorcios japoneses, de Corea del Sur y de Alemania, que son los que realmente hacen que exista el Made In China en China.
Yo quiero ver cómo el Partido Comunista de los Trabajadores Chinos se queda con los narcotraficantes de Nicolás Maduro, en vez de conservar, aunque sea un poquito, algo de sus negocios sobre el Canal de Panamá.
Con la “vuelta” que consiguió Donald Trump en cuanto al asunto de TikTok, está más que claro: ¡a partir de ayer lunes manda quien tiene con qué!
No me suena tampoco que prefieran a Maduro y a sus rufianes, a que les saquen de los anaqueles todas sus porquerías de mala muerte del mayor mercado consumidor del mundo. Lo mismo que sigan con el relajo del fentanilo, del cual China es el mayor y principal productor mundial.
O, finalmente, ¿qué irá a privilegiar Rusia? ¿Qué se resuelva el “asunto” de Ucrania con la garantía de que a la OTAN no se lo ocurra montar bases que apunten a la Federación o rasgarse las vestiduras por Maduro, Padrino y Diosdado en la remota Venezuela?
Ya debe haber pensado Putin en darle la misma medicina que le aplicaron al doctor Bashar al Assad en Siria, antes que seguir carreteando con los monos del siglo XXI.
Y en cuanto a Irán, ya Netanyahu le hizo el “trabajito” al mundo libre: puso en su sitio a esos estúpidos habladores de paja. No tienen nada excepto batolas, turbantes y amenazas imposibles de llevar a cabo. ¡Pajúos! El estado de Israel se encargó de advertirles que se dejen de historietas. Su revolución fundamentalista solo sirve para intimidar a los pueblos ignorantes.
Damas y caballeros: ayer Donald Trump llegó a la Casa Blanca. Y, por cierto: ¡llegó arrecho!
¡Y eso es bien bueno para Venezuela! Por eso: el problema ya no es Edmundo. Ahora el problema lo tiene el Tren de Miraflores.
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