CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

La cosa es en la calle

En Venezuela el único plan político posible en este momento consiste en la presión de calle, dura y sostenida, enfocada en una sola dirección: la recuperación inmediata, escúcheseme bien, inmediata de la calidad de vida de todos los venezolanos, estén donde estos estén.

Hablo de todos los venezolanos. Los que padecen las miserias que el régimen les obliga a vivir dentro de un país hecho añicos. De aquellos que están recluidos en las docenas de campos de detención regados por Centroamérica, que poquísima gente ve por ellos. A quienes las ONG, gobiernos y funcionarios de la región martillan, vejan y despluman. De aquellos que están “en negro”, “en gris” y hasta en “tamarindo” por los cuatro costados del mundo, escondiéndose de sus propias miserias. ¡De todos!

Porque es la existencia, la vida misma la que está en juego para toda la nación venezolana. La alimentación, el irrenunciable derecho a aspirar y contar con una vida digna y moderna es lo que está en la mesa. Esa es la discusión, lo demás puede y vendrá después que salgamos de esta plaga.

No se trata de elecciones justas ni limpias de juguete. Ni de asuntos de leguleyos criminales y hampones, que mantienen inhabilitados a los venezolanos por sus complejos de inferioridad que jamás podrán superar.

¡No me jodan vale: búsquese un psiquiatra y páguenle las consultas, que bastante plata robada han amasado en todos estos años de dictadura! María Corina no tiene la culpa de haber nacido linda y rica; pero todos ustedes sí que son culpables de haberse robado, y mantienen el empeño de cogerse todo lo que se les atraviesa en el camino. Y, de paso, la gran mayoría de ustedes son irremediablemente balurdos y feos.  

Pero la prioridad política venezolana no pueden ser ni las elecciones libres, ni el logro de la paz como dicen algunos payasos de la oposición comprada por el régimen. Ninguno de esos dos “asuntos” arriman más comida en la mesa de Venezuela. Ni mucho menos evita que nuestro pueblo continúe huyendo despavorido de su propia tierra.

Salarios y pensiones en dólares, indexados en el tiempo. Recuperación del trabajo productivo. Superación inmediata de los paños calientes y mentiras piadosas de “emprendimientos empresariales”. Que allá, dentro del NARCO-RÉGIMEN mentiroso solo sirven para esconder los tropiezos de todo un país venido a menos, en ruinas.

¡Caballeros esto está muy hablado! La nueva política en Venezuela solo pasa, solo tiene sentido y contenido, si y solo si se apunta a la recuperación de la calidad de vida de todos los venezolanos. En caso contrario son pajas, cuentos y melodías.

Y para lograr ese supremo objetivo solo cabe la presión de la calle. La protesta dirigida y organizada por parte de una sociedad afectada por la catástrofe que esta gente nos hace vivir. Una sociedad que está sola, que no se tiene sino a ella misma.  Que no cuenta con las latas vacías de los partidos de ayer, ni mucho menos de los de hoy, que son aún más peligrosos que mono borracho con una hojilla.

No me canso de insistir: primero lo primero. Sin condiciones de vida digna, segura y con garantía de futuro, al último que salga del país le tocará apagar la luz, si es que ya Venezuela está totalmente a oscuras.

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