La Gran Colombia de los chuecos

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us
De Nicolás Maduro para abajo todas las joyitas del régimen venezolano tienen causas pendientes y órdenes de captura por tribunales de este país por narcotráfico y lavado de dinero.
Sin embargo, el nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro, solicita los “buenos oficios” como mediador a su paisano Maduro. Su objetivo: que “le colabore” en arreglar las cuentas pendientes entre el Estado colombiano con los grupos terroristas y narcotraficantes que aún se mantienen disfrazados de guerrilleros en ese país.
Gustavo Petro ni es mamador de gallo ni es estúpido. Gustavo Petro es otra cosa…
Pareciera normal para el accionar político que practica, la necesidad de formalizar los más estrechos vínculos a los que la realidad política de su país le permita llegar con su paisano Maduro. Todo indica que ambos sueñan con una especie de mancomunidad del vicio, del lavado de dinero, del asalto a la propiedad privada y del terror en el Norte de la América del Sur. ¡Otra GRAN COLOMBIA, PERO CHUECA!
Esto que está empezando a salir a la luz pública, sin ninguna pena ni bochorno entre ambos pajaritos, es un plan bien estructurado. Se trata de un proyecto en plena marcha de ejecución, arreglado y pactado desde hace muchísimo tiempo atrás entre las bandas de criminales que operan en los dos países. Que en Colombia han dominado la escena política por años desde la oscuridad, mientras que en Venezuela ya consiguieron tomar y controlar al aparato del Estado.
Petro o es un hombre que cree mucho en la buena suerte o es muy un torpe como aprendiz de dictador. Porque Colombia ya se le está empezando a voltear; poco le duró a ese país la luna de miel con su nuevo presidente.
Petro no es Chávez, ni tampoco estamos todavía en los ingenuos años 90 del siglo pasado. Esa tonta época cuando un mequetrefe le hacía creer al mundo que los “cambios” desde la otra acera y con las clásicas y falsas “buenas intenciones”, le harían mejorar la vida a las grandes mayorías.
Gustavo Petro está bajo observación de la Colombia que vale la pena. Y también bajo un alto riesgo de golpe de estado. Allá hay militares, no payasos como en Venezuela. Allá la prosperidad es considerada como un logro humano, no como una vergüenza. Allá todavía funcionan las cosas, en cambio en Venezuela todo está secuestrado.



