CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

La vaca lechera

¡Pero qué sabroso es hacer caridad con plata ajena! Mr. Juan González y Gerardo Blyde se están destapando otros 3 mil millones de dólares que estaban estancados a nombre de la república por las viejas sanciones de la Casa Blanca. Los anteriores quinientos y tantos millones, que también “salieron”, le tocaron a la señora que se encuentra en Madrid simulando ser la última presidente de la nunca extinta Asamblea Nacional de 2015, aquella que dejó perder tres diputados indígenas para satisfacer al régimen.

Ahora la mayor limosna les tocó a los negociadores de México, por intermediación y buena gestión del señor Juan González, asesor para la América Latina de la Administración Biden.

¡Es que Venezuela da hasta para tirar para el techo, chico!

La CHEVRON y la Exxon Móvil extraen, mueven y comercializan todo el crudo y el gas que el régimen les pide que saquen. Maduro y sus secuaces se roban todo el dinero que generan esas ventas. Descontando, claro está, los “servicios” prestados a la revolución por este par de Hermanitas consagradas al sostenimiento de un régimen que viola los DD.HH. de sus ciudadanos, es ilegítimo y está arreglado con los peores países del mundo.

A todas estas, Pedro Sánchez, Rodríguez Zapatero, Borrell, los italianos, españoles, franceses y hasta portugueses se llevan también su parte del botín-país. Ni hablar de los chinos, rusos, iraníes y los inefables cubanos. Agreguemos a los “vamos bien” y a los buenos para nada de las negociaciones de Gerardo Blyde y su “amiguito” Jorge Rodríguez; todos ellos se llevan su buena tajada, como si la plata del país y de los venezolanos fuese de ellos. ¡Gastos de oposición!

Seguramente una versión chueca de los “gastos de representación” a que nos acostumbró Leopoldo y su banda en su tiempo como presidente provisional, escondido detrás de su muñeco Juan Guaidó. O, más bien, como dice el comunicado sobre esta última asignación a Blyde y su pandilla: “ese es un dinero que se usará para recuperar la democracia en Venezuela”. ¡Sea lo que sea eso!

A lo mejor es que entienden que después de resolverse todos ellos, le compren un regalito, un detalle prenavideño, para seguir de buenas con don Elvis Amoroso, de algo que él no tenga ya en su casa.

Lo absurdo se está volviendo norma en Venezuela y entre sus “nuevos amigos”. Lo cual no significa, ni mucho menos, que estemos ante algo que no sea ser otra cosa que un acto de piratería, de saqueo, otra vez autorizado por aquellos que una vez nos protegieron.

Pero acá, allá y donde sea, todos lo sabemos: esos reales no son ni del señor González, ni de Gerardo Blyde, ni de la señora que vive en Madrid, ni tampoco de Nicolás Maduro, ni de ninguno de sus NARCOBICHOS. Esa plata es de Venezuela; esa plata es de todos los venezolanos. ¡Y también se la están robando!

Por eso, ¡Dios, Venezuela libre y Cese de la Ocupación!

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