LAS COSAS COMO SON

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
De acuerdo con CNN, que para dar malas noticias resulta ser muy buena, en el año 2023 existían en EE.UU. 14 millones de inmigrantes en condiciones no legales de permanencia.
Considerando el censo de ese mismo año, con cerca de 335 millones de habitantes en este país, cerca del 5%, para ser exactos, el 4.17%, lo conformaban extranjeros indocumentados.
Entre los poseedores de estatus de TPS, auxilios temporales e individuos que han excedido su permanencia legal dentro del territorio norteamericano, más allá de lo permitido por su tipo de visado, cuentas más o cuentas menos, este país tiene una capa descomunal de gente que no posee registro alguno ante la ley. Ni tampoco es sujeto a algún tipo de control por parte del estado, ni garantiza seguridad alguna para el gobierno de este país.
Ni estoy ni no estoy en contra de la inmigración. Pero, eso sí, me ubico entre las personas formales, legalistas, que entienden como un privilegio, no como un deber, que pueda ofrecer este país, el otorgar la condición de residente o nacional a cualquier extranjero que cumpla con los requisitos que establecen sus leyes.
Tampoco tengo ninguna intención de traer a este artículo la discusión de si son o no son útiles a la economía y a la sociedad norteamericana ese porcentaje de extranjeros que, en condiciones ilegales, hacían vida en este país al menos para 2023.
Dejando claro que la era de Joe Biden quizá fue el más relajado tiempo para que cualquier individuo entrara, sin control ni revisión alguna a Norteamérica, casi que como Pedro por su casa. No forman parte del pasado de las historias que cuentan las películas del oeste. Para nada. Las “caravanas” de inmigrantes que venían subiendo a través de Centroamérica se hicieron célebres. Todas ellas, como en la películas, con destino a la frontera sur de este país. Con o sin consentimiento de las autoridades migratorias norteamericanas. ¡Eso era lo de menos!
La misma CNN, siempre primera en dar las “noticias” que sean, reportaba los avances desde Panamá, Honduras y finalmente de México de la marcha de las pobladas humanas que terminaban accediendo a lo Jalisco a la América del “Amor es Amor”.
En menoscabo, por cierto, de las bandas de coyotes y traficantes mexicanos de seres humanos, tan pero tan cercanos al gobierno de ese país, a las cuales les quitaban el negocio del “pase”. Me obligo nuevamente a recordar lo que suele suceder a cualquier hijo de vecino que se le ocurra, por ejemplo, tratar de entrar a España si no ha pagado, por adelantado, una reserva de hotel; o que no llegue a ese país con un seguro que le cubra por muchos euros una posible torcedura de tobillo que sufra.
¡»Patras»! Los números no mienten. Individuos no documentados son individuos no presupuestados. Individuos no documentados no contribuyen a la renta de un país.
Podrán resultar ser muy útiles laboralmente, nadie lo duda, pero terminan siendo un riesgo para la seguridad colectiva.
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