El reconocido director venezolano Luis Alberto Lamata falleció en Caracas a los 65 años dejando un valioso legado en cine y televisión

Alexander Arredondo / Venezuela RED Informativa.us
El mundo cultural venezolano está de luto. Este domingo falleció a los 65 años de edad el cineasta Luis Alberto Lamata, uno de los directores más reconocidos y premiados del país, autor de películas emblemáticas como «Bolívar, el hombre de las dificultades», «Jericó», «Azú, el alma de princesa», «Desnudo con naranjas» y «Miranda regresa». Hasta ahora se desconoce la causa de su muerte.
Lamata no solo se destacó en el séptimo arte, también tuvo una amplia carrera en televisión, donde dirigió telenovelas como «Topacio», «Mansión de Luxe», «Pobre negro», «Gardenia», «La vida entera» y «El árbol de Gabriel». Además, trabajó en comerciales, miniseries y producciones internacionales en México y Perú, consolidando una trayectoria polifacética.
El cineasta, quien estudió Historia en la Universidad Central de Venezuela, fue además profesor y productor, dejando huella en distintas generaciones de realizadores y estudiantes.
Inicios y salto a la fama
Lamata nació en el seno de una familia vinculada al entretenimiento venezolano: fue hijo del realizador Juan Lamata Martín, director del programa «Lo de hoy», conducido por Renny Ottolina en la década de los cincuenta, y director de novelas como «La usurpadora» (1971), «La indomable» (1974) y «Doña Bárbara» (1975), entre otras; y sobrino de la actriz María Luisa Lamata Martín.
Estudió Historia en la Universidad Central de Venezuela (UCV) e ingresó al mundo audiovisual a los 23 años, debutando con el cortometraje «Félix, o ¿sabes usted cuánto gana un cajero?» (1984).
No obstante, el éxito llegó a sus manos cuando RCTV le dio la oportunidad de dirigir la famosa telenovela «Topacio».
«Junto a Luis Manzo, adaptó la obra ‘Esmeralda’ de Delia Fiallo y le imprimió una personalidad propia que no solo la hizo brillar, sino que la convirtió en un éxito de sintonía incluso internacionalmente y considerada una de las mejores telenovelas de la edad de oro de la televisión venezolana. En paralelo, siguió formándose en el cine, trabajando para directores como Carlos Rebolledo y Carlos Azpurúa», reseña El Diario.
Posteriormente, dirigió las producciones «Mansión de Lujo» (1986), «La intrusa» (1987), «Señora» (1988), «Pobre negro» (1989), «Gardenia» (1990), «Las dos Dianas» (1992), obra que dedicó a su padre, quien falleció un año antes; y «Calypso» (1999), última producción en la que participó su tía, pues murió en el 2000.
Lamata también dirigió en México las novelas de TV Azteca «La hija del jardinero» (2003) y «Belinda» (2004).
Regresó a Venezuela para dirigir «La vida entera» (2008) y «El árbol de Gabriel» (2011) en Venevisión, y «A puro corazón» (2015) de Televen.
Su último trabajo para la televisión venezolana fue la miniserie «Carabobo, Caminos de Libertad» (2021), emitida en varios canales del Estado por el bicentenario de la Batalla de Carabobo, guerra que marcó la independencia de Venezuela en 1821.
Cine
En paralelo con su trabajo en la televisión, Lamata también continuó desarrollando su trayectoria en el séptimo arte.
Jericó (1991) fue su primer largometraje y es considerado por la crítica una de las mejores películas de la historia del cine venezolano de finales del siglo XX, pues es una historia original que se basa en la época de la conquista. La cinta fue nominada al Premio Goya de España y fue precandidata al Oscar en la categoría de Película en Lengua Extranjera.
“No estoy tratando de hacer un retrato de la historia de Venezuela. Estoy contando un drama que en primer lugar es un drama personal y que por razones muy particulares ambienté en ese siglo”, dijo en 1990 a la revista Encuadre.
En 1997, dirigió el éxito juvenil «La primera vez», protagonizada por los hermanos Servando y Florentino Primera, una película que promocionó a la exitosa banda Salserín.
Pero su pasión por la historia lo hizo perseguir y contar a través del cine historias sobre momentos complejos y claves de la idiosincrasia del país, alejándose de la romantización de algunos periodos históricos como la Guerra de Independencia. Ejemplo de ello es «Desnudo con Naranjas» (1996), que se desarrolla en la Guerra Federal (1859-1863), y «Taita Boves» (2010), basada en la novela «Boves, el Urogallo», de Francisco Herrera Luque.
Esta última, forma parte de una amplia colaboración entre el director y Villa del Cine, la productora del Estado, que inició con «Miranda regresa» (2007).
«Si bien Lamata hizo con Villa del Cine otros encargos más biográficos como ‘Bolívar, el hombre de las dificultades’ (2013) y otros dramas históricos como ‘Azú’ (2013), tampoco perdió de vista la época contemporánea en sus cintas. Ejemplo de esto es ‘El enemigo’ (2008), que refleja la violencia de las calles caraqueñas cruzando historias de diferentes clases sociales», destaca El Diario.
En 2018, Lamata dirigió su última película «Historias mínimas de Parque Central. Parejas singulares», una antología de relatos que tienen como punto en común el complejo urbanístico de Caracas, como: «una suerte de exploración de la vida que florece dentro de una utopía fallida».
Reconocimientos y premios internacionales
A lo largo de su carrera, Lamata fue nominado al premio Goya español y obtuvo reconocimientos en festivales internacionales de La Habana, Biarritz, Cartagena, Sochi y Trieste, además de haber participado en prestigiosos encuentros cinematográficos en Berlín, San Sebastián, Sundance y Montreal.
En Venezuela recibió el Premio Nacional de Cultura, el Premio Municipal, el Premio de la Crítica, el galardón de los Autores Cinematográficos y múltiples reconocimientos a mejor película, guion, dirección y premio del público en los festivales de Mérida, Margarita, Oriente y el Internacional de Caracas.
Reacciones y legado
El periodista Sergio Monsalve compartió la noticia a través de Instagram, destacando su calidad humana: “Todo el mundo tenía buenas palabras para él en el medio. Incluso, era de los pocos directores que no le huía a la crítica ni la menospreciaba. Más de una vez nos sorprendió con su sonrisa y seguridad después de alguna reseña negativa”, expresó.
Luis Alberto Lamata también fue conocido por su vínculo con la actriz venezolana Lourdes Valera, con quien estuvo casado hasta el fallecimiento de ella en 2012.
El cine venezolano pierde a una de sus voces más sólidas y coherentes. Con una obra que exploró la historia, la identidad y los conflictos sociales del país, Luis Alberto Lamata deja un legado invaluable para las artes audiovisuales de Venezuela y América Latina.



