CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Limpieza profunda

Recordemos: el Tribunal Supremo de Justicia de Caracas, con que el régimen ha venido llevando sus chanchullos, es ilegítimo e ilegal. El Tribunal Supremo de «Narcolás» y de alias “Cilita” solo ha sido una caja de crayones de cera muy usados, para pintarrajear las porquerías que ha querido dibujar como legales la dictadura.

Desde piramidal, todos los delitos del mundo de extorsión judicial, en todos los juzgados de todas las instancias en Venezuela; hasta “arreglar” las cuentas electorales con las cuales ganó Venezuela frente al colombiano el 28 de julio de 2022 y ellos validaron, aquello, ese desastre de TSJ, es basura.

Si efectivamente entre los planes del Departamento de Estado está llevarse a Venezuela a los magistrados que se mantienen desde 2017 en el exilio, bien bueno. ¡Excelente noticia!

De un plumazo: que saquen a los delincuentes y hampones que dicen ser magistrados en Caracas y que se les hará juicios por extorsión. Y con esa medida, aprovechar para echarles el guante a cuanto bicho con pesuñas se ha prestado para que el Rodrigato
aumente la nómina de corruptos que el régimen desea aumentar en el TSJ. ¡Que caigan todos!

Me consta, he compartido con muchos de ellos. Mientras a algunos de los legítimamente nombrados magistrados del TSJ en el exilio les ha tocado duro, durísimo en este país, una banda de hampones con dificultades para leer y escribir correctamente, se han
dedicado por años a vender la justicia en Venezuela al detal a través de todos los juzgados del país.

El país tiene y debe retomar el camino natural que debió haber iniciado la madrugada del 3 de enero. De las fases o trapitos tibios para “acomodar” algunos detalles de naturaleza financiera, Venezuela tiene que pasar a resembrar sus instituciones.

La formación y elección de un gobierno de transición o de una junta de gobierno que tome control del ejecutivo del país, tiene que estar acompañada por un TSJ robusto con auténtico origen y vocación democrática.

Lo mismo tiene que ocurrir con el Poder Legislativo. Esa porquería que tiene años afeando al Palacio Federal Legislativo tiene el mismo origen, la misma legitimidad de origen que «Narcolás».

Allá, quienes se encuentren en funciones de poder en cualquiera de los poderes públicos, ministerios, gobernaciones y alcaldías, todos, todos sin excepción, tienen el mismo origen ilegítimo del CNE del bandido de Elvis.

Son tan legítimos y legales como el mismísimo colombiano. Con tropas norteamericanas en Venezuela, es el momento… ¡Es que lo que es igual, no es trampa!

¡Limpieza es limpieza!

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