CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Los «cara e’ tabla»

La entrevista que ofreció Antonio Ledezma le puso los pelos de punta al NARCO-RÉGIMEN de Caracas y desató innumerables reacciones, tanto del régimen como de sus asociados, jalabolas y pegados.

Increíblemente, Maduro y sus secuaces se asumen como unos demócratas probados y a Venezuela la imaginan, mintiendo desde luego, como una democracia plena y perfecta; preocupada y temerosa del ataque “injusto” de fuerzas ocultas que buscan alterar la paz y el camino de la prosperidad por donde transita la patria. ¡Pero qué bolas!

Y es el caso que Antonio solo advierte la única forma en que él ve al CNE del rufián de Elvis Amoroso, tomándose en serio la candidatura de María Corina Machado para las elecciones presidenciales, solo y únicamente a través de un levantamiento popular; de una dinámica de desobediencia civil a nivel nacional que obligue al régimen a desmantelar la inhabilitación política que pesa sobre la candidata. No de encuestas ni de supuestas intenciones de votos de millones de venezolanos que simplemente no piensan ir a votar. Ni por ella ni por nadie, por cierto. Eso fue todo lo que Ledezma dijo…

Entonces, desde Maduro hasta el más miserable matón de los colectivos adscritos a Miraflores, pasando por el inefable Ramos Allup, hasta el mafioso de Padrino López, todos pusieron el grito en el cielo o en el infierno.

Y ustedes podrán creer que lo cumbre, lo más patético de todo este chismorreo no es, ni mucho menos, la conclusión a la que llega solito Ledezma sobre la viabilidad de la candidatura de María Corina. Lo estrafalario, a mi juicio, es la indignación con la cual el NARCO-RÉGIMEN de Caracas y todos sus socios se molestan ante la sola insinuación de que alguien pretenda llamar a la desobediencia y a la desestabilización de un gobierno que, como dice Padrino López, “está legalmente constituido”.

¡Increíble! ¡Presumidos, los hampones del siglo XXI! Para Miraflores, para un régimen que se dedica al tráfico internacional de estupefacientes, que saquea, roba, encarcela, mata, permite que fuerzas armadas exteriores vapuleen y torturen a la gente de nuestro propio país. Un régimen que es producto no de uno, sino de dos supertrampas electorales; más todas aquellas otras que vienen siendo arrastradas del tiempo de Chávez. Para ese régimen de rufianes y de individuos de la peor calaña cuyas cabezas aún tienen precio por su captura.

Es el mismo régimen que se horroriza y se asume como una quinceañera inocente e inmaculada y, ante la posibilidad de hacer de María Corina Machado una supuesta alternativa electoral, dice espantarse ante la posibilidad de que se desate en su contra una presión colectiva que desmantele la inhabilitación electoral de la señora Machado.

¡Epa!, estamos hablando de las “preocupaciones” de un régimen de delincuentes internacionales y de mafiosos del mundo, pegados ilegal e ilegítimamente al poder en Venezuela. El siniestro doctor Goebbels tenía razón: una mentira repetida mil veces, se convierte en una verdad. Por eso: ¡Dios, Venezuela libre y Cese de la Ocupación!

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