Los días contados


Yo pienso que toda la gente decente del mundo va a sentir un gran alivio si desaparece el régimen iraní. La apuesta de Occidente es hacia ese lado. Los números los tienen comprados, no solamente los norteamericanos, también se los llevaron los europeos, los sauditas y el resto de los reinos de «Las mil y una noches» que producen petróleo y viven del crudo. Un gentío debe estar ligándola para que esos dementes desaparezcan del mapa.
El pueblo iraní, la gente de a pie, sus mujeres embatoladas y golpeadas hasta la muerte si se les ocurre mirar a otro hombre que no sea de su familia, deben sentir lo mismo.
Y así como hay palestinos y árabes que viviendo en Israel celebran con bailes, aplausos y risas cada vez que un misil o un dron iraní logra burlar la “cúpula de acero” de los judíos, los Juan Bimba de Irán deben tener a sus santos amarrados y boca abajo para que les concedan el milagro de salir de la infernal pesadilla que significa ese régimen criminal.
Desde la caída del Sha de Irán, ese pueblo ha sido empujado a vivir en la Edad Media. Están en la más rotunda oscuridad y todas sus riquezas están dedicadas a satisfacer los caprichos de su clase política, religiosa y militar. Ellos, y nada más que ellos, viven como sacados de un cuento de Sherezade en «Las mil y una noches».
Y lo que pueda sobrar de la enorme riqueza que produce ese país se va en armas, desarrollos nucleares de pesadilla y el financiamiento de todos los disfuncionales de Oriente Medio que afirmen odiar a Israel, negar el Holocausto y que tiemblen antes sus amenazas de “fuego eterno” y mil estupideces más extraídas de viejos cuentos para idiotas.
Ellos, los iraníes, la nomenclatura que explota y mantiene bajo un completo y total terror a los hombres y mujeres del pueblo iraní, son uno de los más peligrosos enemigos del pueblo venezolano. Ellos están allá. Y los que están allá en nuestro país, son tentáculos venenosos de quienes los jefean desde Teherán.
En el caso de la pervertida relación entre el régimen fundamentalista de Irán y la porquería del siglo XXI, uno tiene que meter obligatoriamente en el mismo pote de basura al loco y también a quien le da el garrote.
Venezuela y los venezolanos tenemos cuentas por cobrar a aquellos asesinos.
Dios quiera que pronto seamos nosotros quienes tengamos el turno de bailar con ganas y celebrar por la caída de ese régimen del mal.
www.venezuelainformativa.us no se hace responsable de la opiniones que aquí se publican. Es total responsabilidad del escritor



