El Fogón de la Editora

LOS NIÑOS DE VENEZUELA

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

El 22% de los “niños de la patria”, como decía Chávez seguramente en burla, no asisten a las escuelas. Entre otros motivos porque invierten la mitad de sus días trabajando como adultos para ayudar a sus familias a sobrevivir.

En un poco menos de un cuarto de siglo, estos vagabundos del régimen de Caracas lograron hacer retroceder al tiempo de la miseria a una buena parte de la niñez venezolana. ¡No hay derecho!

Tanto ladrón en el poder en Venezuela, con un país con tantos recursos, y que nuestra niñez humilde se vea obligada a trabajar, a dejar de estudiar para ayudar a mantener a sus familias en ruinas.

Y es que esas estadísticas son un reflejo crudo de la realidad. Ya no es solo un asunto de familias enteras detrás de los camiones y de los contenedores de basura. Otra vez los semáforos, las esquinas, son los centros de trabajo para que niños y niñas ejerzan la buhonería, o hagan mendicidad disfrazada por algunas pocas monedas de sol a sol y día tras día. ¡Y eso es solo lo que ve la gente!

Lo que sabe uno, lo que no está oculto. Pues lo niños son la población más sensible y frágil en cualquier sociedad. La más desamparada cuando el hambre y la necesidad aprietan. Los niños son los primeros sujetos en sociedades de pobreza que resultan ser víctimas de abusos, explotación sexual y trata de seres humanos. Son plastilina en las manos de cualquier degenerado que no tenga escrúpulo alguno, para destruirle la vida de por vida a un jovencito en situación de necesidad.

De manera que también en Venezuela mantenemos expuesto al 22% de la población infantil popular a cualquier situación irregular, mientras el régimen miente como Pinocho sobre supuestos logros alcanzados en materia de educación e inclusión, pero hacia debajo de la pirámide social.

La mezcla de todo esto que está ocurriendo en la educación es explosiva, es fatal. Ya tenemos un país de zombies deambulando sin formación, en plena Era de Conocimiento. ¡Y no puede ser de otra! Maestros y educadores con míseros sueldos en bolívares que no alcanzan los 10 dólares mensuales no pueden dar mucho de sí, por más buena voluntad que le pongan a sus muchachos. Una infraestructura escolar también en ruinas y, finalmente, una pobreza crónica cebada sobre todo el país con el único propósito de “estado” de acabar con lo que queda de nuestra nación.

Por regla general siempre soy optimista sobre el porvenir de una Venezuela sin estos bandidos en el poder. Pero el daño que ya, ahora mismo, están ocasionando estos inmorales sobre la niñez venezolana, se termina pagando con un país en muletas para el futuro.

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