CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Los piratas de la moneda BRICS

Las vacaciones por cuenta de Venezuela que el colombiano Maduro se ha parrandeado en China como que le molesta a muy poca gente.

Los primeros que parecen ignorar la peligrosísima multipolaridad de la Venezuela bajo secuestro de la dictadura roja-rojita son los más altos funcionarios del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica.

Supongo que dentro de la doctrina Biden/Harris del “amor es amor” todo es posible y todo se puede. Porque todo parece apuntar a que a la Norteamérica actual le importa un comino que, a cuatro horas de vuelo comercial de la Costa Este de este país, los chinos cada día consoliden más y más un enclave comercial-militar y neocolonial bailando pegao con sus operadores del terrorismo mundial, como lo son los iraníes en el mismísimo norte de la América del Sur. O sea, ¡en su patio de atrás!

Maduro, que muchos erradamente creen que es estúpido, sabe perfectamente lo que está haciendo y el por qué. Maduro y sus cubanos están pasando un mensaje fuerte y claro a Norteamérica y al resto del mundo: el régimen venezolano está guapo y apoyado por las fuerzas más sórdidas y sombrías del mundo actual.

Para Maduro y sus jefes de La Habana da lo mismo que se revuelvan en sus tumbas los anteriores presidentes norteamericanos que hicieron lo imposible antes de entregar el planeta a lo más cínico, peligroso e inmoral que existe en la Tierra: la China Comunista. Pero, sin duda alguna, “algunas cosas” parecen cambiar sin que ello signifique ningún trauma para la administración norteamericana actual. El Departamento de Estado guarda silencio frente al grave hecho de que tanto Brasil, Rusia, Irán y China acuerdan la creación de una moneda BRICS con respaldo en oro; y que todos ellos tienen presencia en el Arco Minero, destruyendo el ecosistema y asesinando a nuestros indígenas. BRICS es una moneda con sangre. Lo curioso es que eso no le preocupa al Departamento de Estado, quizá porque el dólar no es de origen americano.

Desde luego que Venezuela no es ni mucho menos el ombligo del mundo. Pero sus enormes riquezas naturales y recursos estratégicos la convierten en un botín excepcional. Y si a eso le sumas la más total y completa corrupción del régimen que controla el poder en nuestro país, el resultado de esa cuenta es un territorio sin ley que pertenece a unos pocos y es saqueado por quien lo coja primero.

Por eso es por lo que yo me dirijo a la actual administración de los Estados Unidos de Norteamérica por no hacer nada que impida que a nuestro país, a su gente y a sus riquezas se le esté dando el trato de alijo de piratas; pero piratas sin pata de palo y sin parche en el ojo, y con mucho poder. Finalmente sostengo que la globalización es un asunto muy diferente a la neocolonización de un país indefenso.

Por eso: ¡Dios, Venezuela Libre y Cese de la Ocupación!

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