¡Que Dios nos lo cuide!


Si supuestamente todo en Venezuela marcha tan bien, imagínense por un instante que ya no esté en la Casa Blanca Donald Trump.
Que un loco acabe con él. O que el Congreso de EE.UU. consiga ponerlo de paticas en la calle. Recuerden, el hombre no es monedita de oro ni en su país, ni mucho menos en el mundo; en especial en el mundo árabe. ¡Aja!
Que por re o por fa el hombre salga de la jugada. O sin necesidad de ser tan dramático: toca el fin de su mandato y el americano común y corriente no vota por nadie que se parezca a él, ni por nadie del Partido Republicano que él lidera. O sea: gana las elecciones presidenciales de este país, dentro de dos muy cercanos años, un individuo de centro o de izquierda “moderada” que piensa totalmente al revés de cómo piensa y actúa, tanto en política interna como en política exterior, Donald Trump.
¿Alguien ha pensado, en cualquiera de esos escenarios, cómo queda Venezuela? ¿Una Venezuela que hasta este momento no ha sido otra cosa que un “quítate tú, pa’ ponerme yo”? Hasta ahora, hasta el día de hoy, Venezuela ha pasado del Madurismo al Rodrigato, sin rozar el auténtico pozo séptico en que está metido el régimen.
Una Venezuela cuyos únicos y visibles cambios solo consisten en preparar las condiciones para que el régimen esté listo para pagar las deudas y acreencias de 30 años de latrocinio practicados sin ningún control por la “famosa” revolución bolivariana.
Una Venezuela que solo ha “cambiado” para que nada más se preparen las condiciones para que se paguen las colosales acreencias, las colosales deudas que el régimen contrajo para robárselas entre ellos mismos en forma de bonos soberanos, expropiaciones sobre negocios petroleros, muchos de ellos que solo son lucro cesante, es decir, dinero que se podría haber cobrado en el futuro si las explotaciones de
hidrocarburos planificadas no se hubiesen suspendido y el régimen no se hubiese cogido las herramientas y el capital invertido para el futuro desarrollo petrolero.
¿O los bonos 20/20, la mamá de todos los guisos? Por los cuales se pedía prestado dinero a cuenta de la “fabulosa” producción y exportación de crudo venezolano por parte de una PDVSA que, en su “mejor” momento, nunca pasó de los 750 mil barriles diarios.
¿Alguien ha pensado en la posibilidad de que Donald Trump ya no esté mandando, haciendo, diciendo y deshaciendo en Norteamérica? ¿En ese espantoso escenario, qué harían rufianes como la Delcy, el Jorge, el Diosdado y los demás pillos que controlan al país? Pues amigos, ¡NOS HARÍAN TRIZAS!
Esa es una de las principalísimas razones por las cuales hay que constituir un GOBIERNO DE TRANSICIÓN, un GOBIERNO DE EMERGENCIA, que tenga primero como fin que la Venezuela decente reconstruya rápidamente el hilo democrático e independiente que necesitan los poderes públicos para funcionar en una democracia occidental, segundo que pueda repatriar los dos trillones de dólares en el sistema
internacional para emplearlos en Venezuela y tercero que lleve ante una justicia, verdaderamente imparcial, a todos los pillos del siglo XXI y, posteriormente, que convoque elecciones sobre todos y cada uno de los niveles de gobierno que existen en el país.
Porque ESE escenario, un escenario sin Donald Trump en el poder, sí que es el verdadero COCO, ¡no Diosdado Cabello!
Diosdado es solo el “disuasivo” arreglado para que la Venezuela que desea ardientemente ser libre no forme peo… ¡esté adormecida por el miedo! ¡Que desaparezca Donald Trump del juego político, ESO sí que nos debe dar verdadero terror!
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