El Fogón de la Editora

MIS DESEOS DE NAVIDAD

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

¿Será que le bajo dos a la peleadera? El próximo domingo ya es 24 de diciembre. Yo me resisto a poner a un lado mi fe en Dios Todopoderoso y en el maravilloso acontecimiento del nacimiento de su único hijo, Jesús.

Un Jesús niño, un Jesús bebé que nace en un mísero pesebre de Israel, equivalente a un potrero del campo de mi tierra de nacimiento, Venezuela.

Yo me niego a aceptar que tanta y tanta maldad sea el sello de toda esa gente que exprime, mata, arruina y empuja al éxodo a los venezolanos. No puedo creer ni aceptar que esos mismos fulanos que hoy atormentan a mi país, no se hayan criado en los mismos valores y creencias populares que mis hermanos, el resto de mi familia y yo.

Que en algún momento de sus vidas, antes de enterrarse en las creencias, cultos y prácticas de brujería, violencia y fundamentalismos, no hayan ayudado a hacer un nacimiento en sus casas o en sus escuelas, o en sus barrios; como todos hicimos alguna vez, como todos los niños de la Venezuela que hoy tenemos perdida.

Es imposible pensar que estos rufianes nunca fueran a una misa de aguinaldo. Patinaran por las calles, cantaran aguinaldos, gaitas zulianas o simplemente aporrearan un cuatro en navidades.

Nos perdimos en el camino. Chávez con sus complejos y miserias de balurdo resentido abrió un portal sucio de odios, que le sirvió para encubrir el robo colosal a manos llenas que le llevó a él y a sus compinches a empujar a todo un país a la ruina.

Pero yo creo que debajo de la costra de odios, dolor, sed de venganza y sueños perdidos, Venezuela cuenta con su viejo y lindo patrimonio ancestral de alegría y reconciliación que siempre practicamos en las épocas decembrinas.

Raúl Amundaray con sus «Uvas del Tiempo» continúa, aunque escondido, vivito y coleando en el inconsciente colectivo nacional. Lo mismo que Néstor Zavarce y el “Cinco pa’ las doce”. Eso es nuestro, verdaderamente nuestro. Y ni ellos, ni los comunistas cubanos, ni los chinos, ni los iraníes y rusos nos lo pueden también robar.

Por eso, a 8 días de la Nochebuena, acompáñenme en mis ruegos al Niño que esta próximo a nacer en todos nuestros corazones, para que todos estos desgraciados se vayan de una buena y santa vez de nuestro país, y nos dejen recuperar a todos la alegría de ser venezolanos.

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