Naturaleza del todo: Trento y Contrarreforma

Gilberto Mayorca Yánez / Venezuela RED Informativa.us
El Concilio ecuménico de Trento convocado por Pablo III, entre 1545 y 1563, Italia constituyó la respuesta a la Reforma de Lutero, con el fin de diseñar la estrategia debida contra ese movimiento. Duró 18 años, también dirigido por Julio III y Pío IV, y sentó las bases para el fortalecimiento y consolidación del catolicismo frente al naciente protestantismo.
Se reafirmaron la autoridad de la Iglesia, sus doctrinas y ritos, además de realizar reformas internas de sanación administrativa, es decir, se ocultó el cobro de indulgencias, que persisten hasta hoy, disfrazados, y la creación de seminarios para afianzar las líneas católicas como Cristo en la Eucaristía por la fe, las obras piadosas, el celibato y la veneración de la Virgen María y los santos, escribiremos sobre los santos mañana.
Fue en definitiva el marco de lo que se conocería como la Contrarreforma, que fundamentalmente hizo lo señalado, también se creó la compañía de Jesús, los jesuitas, los capuchinos y reactivaron las Carmelitas para dedicarse a la educación, a las obras misioneras, como el cuidado de los pobres y enfermos, y a la promoción de la piedad popular para contrarrestar el protestantismo y extender la religión católica en el mundo.
Es justo puntualizar que ni el Concilio de Trento ni la Contrarreforma que fue su consecuencia, instaron a las guerras que vendrían, ya señaladas en el escrito de la Reforma, pretendieron reformar favorablemente la iglesia, pero a partir de estos eventos comenzaron las matanzas entre bandos. No es posible que este sea un ejemplo de Cristo, ni por Cristo, ni del cristianismo, como interpretación y difusión de su mensaje, y menos idóneos, esos líderes, para arrogarse autoridad teológica.
www.venezuelainformativa.us no se hace responsable de las opiniones que aquí se publican. Es total responsabilidad del escritor



