CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

¡Ni pío!

Yo sigo convencido que todo lo que haga o diga el régimen en cualquier dimensión distinta a las reales necesidades del país, son cuentos chinos. Ellos son expertos en agarrarse con las muelas a la situación que sea, mientras no apunten a la concreción del cualquier tipo de políticas públicas que incida en la calidad de vida de los venezolanos.

¡Ellos no hacen, ellos siempre deshacen! ¡Lo único que ellos saben hacer es hacer NADA!

El régimen va para los 25 años ininterrumpidos rompiendo, robando, invadiendo, destruyendo; es su naturaleza. Para espejo, su amada Cuba. La Habana, la «Ciudad de las Muletas».

Una foto en sepia congelada en la década de los 50 con la gente vistiendo la ropa de aquella década, las mujeres usando los mismos peinados de antes, con carros de la época y una dictadura experta en el robo continental, el asesinato hemisférico y en echarle la culpa a cualquiera que no sean los Castro y sus secuaces, por su rotunda ineficiencia. Mandar por mandar. Mandar por el daño, el latrocinio y por el mal. ¡De ahí no salen!

Cualquier parecido con Venezuela no es casual. Eso es un chorizo: la misma carne piche, echada a perder, embutida, tratada de disfrazar con adobos y condimentos para esconder su mal sabor.

El asunto de la rehabilitación de los inhabilitados, para mí es otro pote de humo que busca mantener por un buen tiempo la “moda” para un régimen inepto.

Entonces Diosdado, que ahora le da por ensuciar a la francmasonería universal haciéndose pasar por sobrino cuando solo es un tirano criminal, no descansa en eso de inyectar su típico psicoterror habitual. Para él, como cosa juzgada, María Corina no va «pal» baile de las presidenciales. Por rica y por bonita. Se queda con Delcy; las prefiere ladronas, feas, balurdas y acomplejadas.

Cuando todos sabemos que en el TSJ la muchacha de servicio que hace las veces de presidente de ese parapeto, hace lo que Diosdado, Padrino o Maduro le digan gritao… y por teléfono.

Pero van a seguir con el cuento. Y con ese mismo numerito van a tratar de tapar la horrenda crisis eléctrica que, con el verano venezolano encima, se va a incrementar en todo el país. A los trabajadores y jubilados que ya le están calentando las calles para que se dolaricen los sueldos y las pensiones buscarán desenfocarlos, como lo hicieron junto con sus amiguitos de la oposición en enero del año pasado.

El régimen tiene demasiadas cosas que esconder, demasiada mugre que busca ocultar. Otra vez pretende infructuosamente mover la intensión y la pasión nacional a su favor, haciendo un nuevo esfuerzo por cambiar lo político por lo estomacal.

Hoy es en María Corina, ayer fue con el Esequibo, tras antier con el Imperio, las eternas sanciones que ya ni existen y pare usted de contar. Y, como en Cuba, de la gente, de los migrantes detenidos en los campos de concentración en Centroamérica, de la caída del consumo en Venezuela, del holocausto nacional, de la desnutrición infantil y adulta, de la deserción escolar y pare usted de contar, ni pío. ¡No me digas, Luis!

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