El Fogón de la Editora

NO HAY PEOR CIEGO…

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

«¿Así o con dibujitos?», como dice mi hermano Pablo. Resulta que el senador Bob Meléndez, del mismo partido que el presidente de este país, llama por X a Maduro dictador desalmado, con todas y cada una de sus letras.

Además, Meléndez aprovecha para recordarle al mundo entero que el colombiano que usurpa el poder en Venezuela hace lo que le da la gana con las leyes y con la sirvienta que tiene como presidenta del TSJ chimbo, con tal de cogerse unos “añitos” más de prórroga en el poder.

Mucho “arreglo” con el gobierno de Joe Biden, con la Chevron y con un bojote de vampiros del petróleo barato venezolano, pero en Venezuela continúan haciendo lo que les da la gana los mismos facinerosos de siempre; llevando a cabo los mismos trucos, las mismas vejaciones e iguales trampas que de costumbre. Con o sin medidas. Con o sin restricciones para esa cuerda de hampones: «aunque la mona se vista de seda, mona se queda».

La misma medicina aplica también la congresista María Elvira Salazar, del partido de Donald Trump, el Partido Republicano. Ni para ella ni para cualquier otro que no se las quiera dar de idiota, en Venezuela no hay otra cosa que no sea una dictadura. Una dictadura disfrazada con unos trapos desteñidos marca CNE y máquinas de votaciones arregladas para que la casa siempre gane las elecciones que sea.

Y cuando en el país cualquier grupo de venezolanos decide llevar a cabo algún tipo de proceso eleccionario entonces, el de los otros ni sirve, ni es legal y a quien gane lo acusan de haber hecho trampas. ¡Así es!

Total que acá en América los únicos que insisten en no darse por enterados de la clase de joyita que es el régimen de Caracas es el gobierno de Joe Biden. Para Míster Biden, para el señor Blinken y para sus grandes expertos en política para la América Latina y el Hemisferio Occidental, el régimen de Maduro es solo una democracia con «algunos problemas».

Es como dice la madre del marido borracho, ese mismo que le entra a golpes a la mujer y a los hijos cada vez que llega rascao a su casa: «¡Es que a mi hijo no lo comprenden! La esposa es un fastidio que lo carga loco y en cuanto a los muchachos, son unos malcriados por la madre que lo único que saben es echar mucha vaina. ¡Pobrecito!».

Como en Venezuela. A la luz de los hechos de la única realidad que existe, es que medio mundo no ha hecho otra cosa con nuestro país que poner la torta.

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