El Fogón de la Editora

NO LES INTERESA

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

La verdad es que Venezuela no está parada. De hecho, Venezuela es hoy por hoy una enorme mina a cielo abierto, desde donde unos poquísimos enchufados extraen y se roban materias primas de altísimo valor mundial. El asunto es que solo un puñado de bandidos se cogen, como si fueran suyas, las increíbles ganancias que la generosa naturaleza le entregó a la toda la nación venezolana.

Por favor: ¡Venezuela no produce conchas de ajos! Desde Venezuela salen a diario cargamentos costosísimos de coltán, de oro, de diamantes, de arenas superconductoras y de muchísimo petróleo crudo. Mercancías más caras que todas las chucherías que se tratan de vender en las tiendas ridículas de enchufados árabes, que han puesto en Las Mercedes de Caracas y que lo que dan es pena ajena.

Un puñado de pillos desvalija al país, mientras la democracia sirve como parapeto para los encuentros entre bandidos que de vez en cuando se reúnen en México. Un puñado de hampones se coge todo lo que no es suyo, mientras nuestros niños han descendido a los niveles más peligrosos de las estadísticas de nutrición.

Todos los viejos programas de apoyo a la alimentación infantil han sido eliminados. Cuando el régimen, se jacta de decir que ha repartido 12 millones de muñecos del Superbigote y de la Barbie ranchícola.

Comida y planes de vacunación infantil a cambio de juguetes de mala muerte, que exaltan el culto miserable a la personalidad de dos hampones dedicados a saquear a todo un país.

Mientras, la UNICEF o cualquier otra parte del incompetente sistema ONU, es incapaz de hacer referencia, de prender una alerta mundial, que abra los ojos al mundo sobre la parte más oscura de la tragedia humana venezolana. Las tenebrosas estadísticas de vida de la niñez empobrecida de nuestro país. Niñez fuera del sistema escolar y de una alimentación y atención sanitaria que ni a la oposición ni al régimen parece importarle.

Es que no pueden ni los padres o los abuelitos que se quedaron atrás, cuidando a los muchachos de los millones de caminantes que han huido del país, atender la alimentación y la salud adecuada que logre el equilibrio, el balance, entre calorías y proteínas de un niño, recibiendo sus sueldos y pensiones en bolívares, pero pagando todos los bienes y servicios que se venden en nuestro país en dólares. ¡Eso es absurdo!

No se puede concluir de otra forma: ni a la alimentación, ni el futuro de la salud, el desarrollo y la educación de nuestros niños les preocupa en lo más mínimo a las dos bandas de facinerosos que se dedican a saquear al país.

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