CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Para Maduro la culpa es de Trump

Para Nicolás Maduro y Gustavo Petro, quien repite como imbécil todo lo que su paisano le da por decir, si mañana levantan las ya casi extintas sanciones que quedan sobre el régimen de Venezuela, en un año regresan los más de 8 millones de venezolanos que se fueron huyendo del país.

Volvemos todos aquellos que estamos regados por el mundo dando tumbos. De una; regresamos en carrera a disfrutar de las ventajas y bondades que ofrece la revolución bolivariana en materia de hambre, empleo, persecución política, destrucción del tejido económico, institucional, de producción y de consumo nacional. En fin a la Venezuela “Hecha en Socialismo”.

Porque, para estos criminales, la culpa de la enorme crisis eléctrica, de servicios, de la salud, del empleo y de los millones de adultos y niños con cuadros severos de desnutrición hay que cargársela a la xenofobia antivenezolana que sufre Donald Trump, quien, de paso, obligó a medio mundo a tener un poco de vergüenza sobre lo que estaba y todavía sigue sucediendo dentro de Venezuela.

A estas cucarachas del siglo XXI hay que recordarles todos los día de Dios que, al igual que sus asociados iraníes, cubanos, nicaragüenses, chinos y rusos, la “medicina” de las medidas internacionales está asociada al desempeño criminal de esos gobiernos en contra de sus propios ciudadanos y en contra del resto de mundo.

Las sanciones y medidas de la comunidad internacional sobre los estados tránsfugas y asesinos que existen en el mundo son y siempre serán un intento pacifico para poner algún tipo de freno al genocidio, a la trata de seres humanos, de órganos, de metales peligrosos, del tráfico de droga desde el aparato del estado y muchísimos asuntos más que esos gobiernos, lo mismo que el de Venezuela, llevan a cabo todos los días con completa impunidad.

Enriqueciendo hasta niveles inimaginables los bolsillos de unos pocos que controlan el poder, mientras que sus pueblos viven con hambre, miedo y cero libertades.

Desde luego, una cosa es lo que dice el “burro” y otra muy diferente lo que padecen los millones de venezolanos que estanos fuera y los que están dentro. Alla todos nos conocemos perfectamente. Allá todos sabemos quién es quién.

Por eso es que ese nuevo intento de hacer estereofónica la mentira de siempre no sirve. El argumento está tan usado y desgastado que no hay cómo ocultar el fracaso rotundo de un grupo de rufianes que, luego de casi 25 años en el poder con y sin sanciones de cualquier tipo no tienen nada, pero absolutamente nada que enseñarle ni a Venezuela ni a nadie en el mundo serio, como algún logro que mostrar.

¡Pendejo quien se deje cuentear!

Por eso, Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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