El pueblo primero


Señoras, señores, compañeros: inmediatamente que suceda la extracción y se inicie la transición en Venezuela, de una hay que tirarle un cable de salvamento a Juan Bimba.
Venezuela está pasando hambre y penurias y no hay más tiempo para jugar con nuestra gente.
En el contexto de los primeritos cien días, luego del Día Cero, hay que aumentar los ingresos generales a todos los venezolanos. Un decreto ley que establezca un salario mínimo base que no puede ser de menos de 200 dólares mensuales por trabajador.
Y para aquellos que están dentro de las cuentas del Seguro Social; igual, depositar el mismo monto o uno mayor a los 200 dólares mensuales que se le deben de pagar, como salario mínimo, a cada trabajador en Venezuela.
Y para los muchos que ni están en el trabajo formal, pero también vienen arrastrando la condición de miseria estructural, hay que aprovechar el enredo de las cuentas de la patria y de los bonos de hambre que el actual régimen ha establecido como limosna.
Que se le dé uso a esa base de datos y también se depositen los mismos 200 dólares en las cuentas de cada uno de los “beneficiarios” actuales. ¡Pero, eso sí! Hablamos de dólares al tipo de cambio/valor del día de la consignación; del día del depósito que se le realice a cada uno.
Dólares que, en bolívares, valgan en dólares de verdad; no en dinero de monopolio sin ningún valor, como cuando el régimen removido daba el dinero. Y por favor: ¿Quién va a venir a preguntarme de dónde se saca tanta plata para auxiliar a una Venezuela tan golpeada?
¡Que nadie se atreva a preguntar eso, por favor! Porque con un solo cargamento, un solo buque-tanquero lleno de petróleo hasta las narices, bien cobrado y sin robarse nada ni del crudo ni de la plata que es de Venezuela, de esos que maneja en exclusiva la CHEVRON, da para hacer los pagos de cada mes. ¡Con uno solo! Y en cuanto al impacto inflacionario, que por supuesto una medida de esa naturaleza va a generar, no se preocupen.
Economistas y buenos amigos del NARCO-RÉGIMEN y de FEDECÁMARAS, siempre preocupados por la salud de las “cuentas” públicas de país. ¡No se sigan haciendo los payasos!
¿Acaso la inflación no la viene padeciendo en sus mesas y en sus bolsillos los venezolanos por tanto desastre de aquellos rufianes junto con todos ustedes que por tantos años han generado en Venezuela? Ya sabremos continuar viviendo con la inflación más alta del mundo.
Digamos, a partir de ese momento, que, por primera vez, esa será una INFLACIÓN NECESARIA.
Pero, eso sí, el pueblo venezolano, Juan Bimba, va a volver a comer todos los días, y a tener las medicinas que tanto necesita. ¡Que se jodan los brujos!
Mientras dura la emergencia de la transitoriedad hay que tratar a nuestra Venezuela y a nuestros venezolanos como lo que realmente han venido siendo por más de 26 años: enfermos en cuidados intensivos, pero eso sí: ¡con muy buenos pronósticos de futuro!
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