CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Plan B con mayúscula

Con la entrada firme de octubre, ya tenemos encima las elecciones primarias de la oposición. De antemano, felicitaciones a la señora Ganadora. Como es mi costumbre, te pregunto y le pregunto a todo el país: Después del 22 de este mes, ¿qué?

Todos nos conocemos el libreto de la noche del triunfo de María Corina. Felicitaciones, fuegos artificiales, recuperación de los slogans de las marchas, cachuchas y bandanas con la bandera pintada; pero, eso sí: la de las siete estrellas. Muy bien.

Acá en América, en Miami especialmente, ese domingo saldrán trencitos y caravanas por todos los condados, celebrando la inminente salida de Maduro y su combo por la puerta de atrás de Venezuela. «¡Cuba por cárcel, no joda!», será el grito del triunfo.

Tan fijo como que María Corina Machado será la ganadora en las elecciones primarias de la oposición venezolana, aquellos convencidos del «poderoso poder» de los votos, apostarán hasta lo que no tienen. Para muchos de ellos, y para otros más que se llenarán de entusiasmo, estarán completamente convencidos de que el triunfo de todos los votos se va a repetir en el año 2024 en las presidenciales en contra del Narco-Régimen.

Y, aunque muchos de mis amigos y todos mis enemigos insistan en verme como a un pájaro de mal agüero, lo que ocurra este octubre no necesariamente volverá a suceder a favor del país el año que viene.

Y estamos claros: Maduro, enfrentándose cara a cara con cualquiera de los precandidatos, pierde por un montonón de votos de diferencia. Si y solo si los votos hicieran la diferencia en la encochinadisíma cloaca del mejor sistema electoral del mundo. Si las poderosas máquinas y sistemas Indra-Smarmatic no existieran y no se pudieran manipular cuando a la “casa” así le conviene. El siempre sucio Plan República estorbe, trampee a sus anchas y deje hacer de las suyas a los «colectivos de la patria». Así como la infame sala de totalización del CNE de quien sea, donde los SÍ se convierten en NO y los nombres de los verdaderos perdedores se transforma en los ganadores a última hora.

Todo ello en el supuesto, imaginando el colmo del cinismo del Departamento de Estado de Estados Unidos, la CHEVRON, la EXXON MOBIL, los franceses, los italianos, españoles y hasta los pigmeos del Reino de Timbuktú logren convencer a sus socios-sucios del régimen bolivariano, que liberen a la señora Machado de inhabilitación para ejercer cargo de elección popular que absurdamente tiene ella.

Aun cuando todo eso pase, estos hijos de la gran puta no van a dejarse ganar las elecciones. Mucho, muchísimo menos, van a entregar el poder político en Venezuela a nadie que no sea uno de ellos.

Pero, ¿qué más necesita el país ver, saber o conocer de lo que estos delincuentes jefeados por un colombiano usurpador son capaces de llevar a cabo, que ya no hayamos visto desde hace casi 25 años sin interrupción alguna? Por favor: ¡Venezuela tiene que tener un Plan B!

Por eso: ¡Dios, Venezuela Libre y Cese de la Ocupación!

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