CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Primarias con inanición

En Venezuela la devaluación del bolívar es un evento aterrorizante. Para el trabajador o para el pensionado una estrepitosa alza del precio del dólar significa un infierno de aumentos en todos los bienes y servicios que necesita para vivir. Es que la devaluación en Venezuela está íntimamente asociada al valor referencial del extinto bolívar, y al aumento de todos los precios que, en nuestro país, están expresados en dólares.

Si el bolívar se desliza en un 50, o en un 70 o en un 100% de su valor frente al dólar, todos los precios de todos los bienes y servicios en toda Venezuela, se moverán hacia arriba, y en esa misma proporción. El asunto es que todos los trabajadores y pensionados del país solo reciben bolívares como forma preferente de pago, bolívares estancados en el tiempo.

De manera que cuando el tipo de cambio se mueve hacia arriba, empuja en su ascenso a todos los precios del país, sin tan siquiera rozar el monto de los salarios de la gran mayoría de los venezolanos, que simplemente se pulverizan.

Esto no requiere figuritas de plastilina, ni creyones de cera. Venezuela no tiene ni-que-ocho-cuartos una economía dolarizada. El régimen invasor que tiene secuestrado al país, circula miles de millones de dólares sucios. Dólares encochinados que han puesto a mover en un país en donde la moneda de curso legal es nada más que una referencia de naturaleza contable, y que solo se utiliza para el pago sueldos y pensiones.

Otra vez, ante esta nueva crisis, ante la incapacidad del venezolano de acceder siquiera a una parte de su canasta básica con sus ingresos en bolívares, que ya no valen nada, el régimen saldrá con el viejo chiste malo del control de precios. ¡A alguien le echará el muerto de esta última tragedia! Afortunamente, como siempre, contarán con la mano amiga de una parte muy importante del sector privado de la nación, que también jugará al eterno juego de una mayor especulación aún de los precios, escondiendo los bienes o haciéndolos escasos.

Con o sin marchas, con o sin paros, el país tiene que caminar rápidamente hacia la dolarización e indexación de los salarios y pensiones en Venezuela. En caso contrario, lo que quede de la nación, luego de una nueva y muy cercana estampida humana, se caerá por INANICIÓN. Atención promotores de las fulanas primarias, después no digan que no les advertimos

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