CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Que nadie se caiga a cobas

¡Que nadie se caiga a cobas! ¡En Venezuela todo está alborotado, y va a seguir alborotado!
Nicolasito, de regreso de su gira de negocios por Asía, hace una escala en Madrid, en el barrio de Salamanca. Allí se reúne con el dueño de la casa, Leopoldo López. Están también Goicoechea, varios genios más de la alta política venezolana y Gerardo Blyde, que anda en estos días trabajando duramente para el régimen de Caracas, visitando Europa. Todos comparten la misma agenda: la estabilidad del régimen de Nicolás Maduro. A todos les afecta un país alborotado; ¡para ellos Venezuela es solo un buen negocio!

Y todos llegan a la misma conclusión: ni a la dictadura, ni a sus cómplices, ni a sus compinches les beneficia en lo absoluto una Venezuela errática. Una Venezuela que, luego de más de un año en calma, vuelva a las calles por su cuenta a reclamar porque está pasando hambre. ¡Eso no es bueno para los negocios!

Se supone que el parapeto de las futuras elecciones democráticas amañadas debe ser suficientemente tranquilizador como para que la gente piense solo en el triunfo electoral de María Corina y de una “supuesta” salida democrática de toda la HAMPOCRACIA venezolana. ¡Pero si hasta parte del mandado se lo ha hecho el Departamento de Estado de este país, con la fábula aquella de las “Elecciones Libres”!

En caos Venezuela pierde atractivo para hacer los negocios que ellos se traen en mente. Con una población económicamente activa, que cuenta con un ingreso equivalente a los 123 dólares en bolívares, pero que anda reclamando que le paguen sus sueldos y pensiones en dólares y encima indexados, las cosas se le ponen turbias hasta para hacer sus negocios sucios. De dolarizar e indexar los sueldos y las pensiones a los trabajadores venezolanos, el país perdería gran parte de su atractivo. Todos aquellos capitales sin nombre, sin patria y con fuerte olor a acetona con que confían asociarse la dictadura y sus enchufados, preferirán ambientes de mayor esclavitud.

Solo piensen en los arreglos salariales de CHEVRON con sus trabajadores, por ejemplo, el régimen le ha ordenado los realice en bolívares. Ello para no embochinchar al resto de los trabajadores de PDVSA. Que nadie tenga duda: el país finalmente está andando por el camino que es.

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