EL ORGULLO GAY ES UN TRAPO ROJO

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
Está bien bueno que la gente exija respeto por lo que cree o por lo que quiere ser. Pero que Venezuela se pronuncie y marche en el mes del Orgullo Gay por las calles de Caracas, sin antes reclamar al régimen condiciones de vida mínimas para todo un país que está en el fondo de la ruina, no tiene mayor sentido.
Eso está bien para New York, Madrid, Roma o París. Pero, ¿en la ruinosa Caracas, una ciudad que funciona dentro de unas espantosas contradicciones? ¿Entre las ruinas de unas calles llenas de huecos y sin iluminación, pero full de carros de súper lujo de enchufados y ladrones descarados en donde la mayoría ni consigue ni tampoco puede pagar los precios de la gasolina? ¿Una Caracas donde sobre los contenedores de basura de los centros comerciales o de los MacDonald’s hacen minería familias completas de gente famélica, buscando qué consiguen para medio comer? ¡Eso no tiene ningún sentido, chico!
A menos que el régimen esté manipulando a un puñado de gente y encima idiotas de la sociedad venezolana; buscando inventar una normalidad que hace más de 20 años dejó de existir en nuestro país. Que el régimen esté nuevamente tratando de pasar otro embuste, otra gran mentira más como la de su vocación democrática, el supuesto estado de derecho, que el fulano que está en Miraflores no es un usurpador, no nació en Colombia y tampoco tenemos lleno el país de iraníes, chinos, rusos, guerrilleros y cubanos que hacen lo que quieren con nuestro territorio y con nuestra gente.
No tiene sentido, resulta una payasada. Mientras nuestros abuelos estén encadenados a unas pensiones y jubilaciones de hambre, un puñado de individuos que no dicen ni aportan nada para la búsqueda de la libertad del país, salgan a pedir que les cambien las leyes porque desean casarse hombres con hombres y mujeres con mujeres. Y, para rematar, acompañados por policías y fuerzas del régimen para que no se metan con ellos. O sea, ¡bien cuidados! Para que a nadie se le ocurra hacerles bulín.
Seguridad, atención y cuidado con que no cuentan ni los abuelos, ni los trabajadores, ni los maestros en Venezuela. Para ellos solo hay palos, colectivos y mucha patria. ¿Qué tal?
Ni régimen, ni mucho menos algún candidato de la oposición pueden ver como algo serio una agenda gay, cuyo orgullo es mirar para otro lado, mientras Venezuela tiene la tasa mundial más elevada de niños descolarizados por hambre. O de gente muy joven huyendo del país, dadas las condiciones de miseria en que viven. O que los maestros venezolanos se estén pensando, y muy en serio, no regresar al llamado a clases en septiembre por causa de los salarios de miseria que cobran, que les mantienen empotrados en sus casas evitando salir, para no gastar más de lo que tienen para sobrevivir.
El orgullo debería ser acomodar a Venezuela. Quienes quieran dejarse tomar el pelo, allá ellos. Les están poniendo una zanahoria para que la persigan, y dejen de pensar en lo que realmente es importante para un país destruido en mil pedazos como el nuestro.
Déjense de bromas: Con tantos años en el poder, con tantas Asambleas Nacionales y TSJ chimbos que han inventado y puesto a andar, ¿ahora es que están destapando a un pedazo de la sociedad venezolana muy escandalosa, solo para que hagan ruido en los medios, para que el régimen haga alarde de un progresismo que ni tiene ni nunca llegará a tener? ¡Por favor!
Dictadura, por más postmoderna que sea, siempre es, siempre ha sido y siempre será retardataria, violenta y homofóbica. Allá y en cualquier otro lugar y época.
No es Yolanda Medina quien puede o no estar de acuerdo con el tema, se trata de advertir de una maquinaria del mal y de la mentira que está usando como trapo rojo a unos individuos que perdieron hace tiempo el rumbo de sus vidas.



