El Fogón de la Editora

VENEZUELA ES UN ESTADO FALLIDO

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Si todavía quedan algunas personas que tengan dudas sobre la calidad y capacidad mínima del régimen que controla a Venezuela para llevar a cabo acciones publicas medianamente eficaces, estos abominables terremotos han tenido que terminarles de abrir los ojos.

Casi treinta largos años con aquellos ineptos al frente del país convirtieron al estado venezolano en un guiñapo incapaz de llevar a cabo las mínimas políticas públicas que, al menos, garantizaran las vidas y las propiedades a los hombres y mujeres en Venezuela.

Sin duda los terremotos no forman parte de las acciones de los malos gobiernos. Pero el manejo de las emergencias, el control de las construcciones y edificaciones, así como la renovación y puesta a tono de planes permanentes de respuestas para enfrentar las
contingencias, son responsabilidad directa de quienes controlan las palancas del estado.

Por eso, mis queridos lectores, esa espantosa mortandad que ha ocurrido en nuestro país, así como una nueva crisis humanitaria que vuelve a padecer nuestro pueblo, es otra expresión más de lo que se conoce como “estado-fallido”.

Una serie de organizaciones criminales, sin dirección ni propósito alguno, es lo que permite que sea el mismo estado quien se robe las ayudas a los damnificados por la tragedia, saquee los comercios y despoje a los mismísimos muertos de sus pertenencias materiales.

Esa es la Venezuela que ha producido y que ha perpetrado la tal revolución bolivariana por tantos años. ¡Ese régimen inepto y genocida tiene que ser sustituido de inmediato!

El manejo del complejo problema que significa en estos momentos los terremotos en Venezuela es otra expresión más del propósito en extinguir a nuestro país, por parte de aquella gente.

Cada día que pasa, cada hora que se sucede y se mantiene a aquella gente diciendo que controla al país, empobrece a niveles de miseria colectiva al venezolano al máximo, lo asesina, lo empuja a la migración por hambre o a que le caiga un edificio mal
construido encima.

Yo creo que esto ya no se puede ni permitir ni tolerar por más tiempo.

¡Haga buena su palabra, presidente Trump! No permita que nuestro país se le convierta en su propia cara en un Haití o en una Somalia más, aceptando la continuación de aquellos asesinos al frente del régimen de Caracas.

El país está todavía a tiempo. El país puede salvarse, América tiene la obligación de apartar del poder, lo más pronto que sea posible, a toda aquella gente que lleva tanto tiempo causando tanto dolor a tantos venezolanos.

www.venezuelainformativa.us no se hace responsable de las opiniones que aquí se publican. Es total responsabilidad de la escritora

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