Venezuela cuenta con la Resistencia


Hacia afuera, aquellos muchachitos de primera comunión rojos-rojitos están mansitos, suavecitos. ¿Por qué será?
¡Hacia adentro es otra la música que ponen! Con el cuento de decretar la navidad a tres meses del 24 de diciembre, el régimen insiste en fingir una normalidad de país que no existe.
Con todo y decreto de plenos poderes para el colombiano, que ha ejercido poderes desde que Chávez le pasó el coroto, las fuerzas armadas, las policías y los jalabolas de costumbre la tienen más que agarrada que nunca en contra del indefenso pueblo venezolano.
Las batidas sobre hombres y mujeres de la resistencia son silenciosas y aparentemente imperceptibles. Pero son eficaces y están funcionando. Un gentío está siendo desaparecido por desgraciados en camionetas negras sin platas y pasamontañas que les cubren el rostro.
El objetivo consiste en tratar de desmantelar una fuerza verdaderamente popular de choque, que busca acompañar las acciones que próximamente se van a desatar desde el Caribe.
Hoy la Venezuela de la Resistencia está clandestina y jugándosela. Cuadros organizados en silencio, junto con operadores políticos y líderes sindicales que no están embarrados con aquella gentuza, solo esperan el momento para actuar.
Sabemos que Venezuela no está sola. Pero también todo el mundo tiene que saber que Venezuela, con las uñas y con lo que puede, es parte de este proceso de liberación nacional que cada día se acerca más.
¡Que nunca a nadie se le ocurra decir que vinieron de afuera para hacernos el trabajo sucio, mientras mirábamos la “cosa” por las redes! ¡Venezuela, la resistencia, está metida en este follón. Insisto en lo que me hace ya fastidioso.
Darle concha, cobijo o un simple plato de comida a cualquiera que esté siendo perseguido por el régimen, significa poner un camión de arena por el cambio hacia un nuevo país. Los millones de la Resistencia que se encuentran fuera de Venezuela debe apoyar económicamente a la Resistencia de adentro.
No estamos pidiendo que salgamos todos a matarnos. Pido que, en el momento en que todo empiece, la Venezuela Grande apoye a aquellos que se están exponiendo; o a aquellos que no tienen nada y la van a pasar, los primeros días, aún peor.
Todos, toda la residencia y el país que vale la pena tiene que estar disponible con lo que pueda, para sacar de una vez por todas de las ratoneras en que se hayan escondido a los malvivientes que llevan años haciendo de nuestra patria un burdel de carretera. ¡Viva Venezuela libre, carajo!
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