El Personaje de VRI

Pablo Medina, un político venezolano honesto y valiente (Parte II): «Le dije de frente a Chávez: ‘No estoy de acuerdo con tu golpe de estado. Vas a dar un golpe gorila’»

Alexander Arredondo / Venezuela RED Informativa.us

Queridos lectores esta semana continuamos con la segunda entrega de la entrevista al combativo político venezolano Pablo Medina Carrasco, quien nos permitió entablar con él una larga conversa, repleta de interesantísimos detalles sobre su devenir como figura pública en el acontecido panorama venezolano, tanto de la ambivalente Cuarta República, como de la podrida y tristemente célebre Quinta República, que deja como resultado un país africanizado, negado a la modernidad, lo cual tantas veces ha expuesto Medina con su verbo esclarecido en todas las tribunas desde las que puede dirigirse a sus paisanos regados por el mundo.

La primera parte cerró justo al inicio del sangriento Caracazo, ahora abrimos con el revelador careo de nuestro entrevistado con el cuestionado presidente Carlos Andrés Pérez en medio de este escalofriante acontecimiento que marcó a toda una generación de venezolanos.

-¿Cómo fue ese encuentro con CAP en medio de la tragedia que se desplegaba en Caracas en aquellos momentos?

-El presidente Pérez regresó de la supuesta actividad impostergable que tuvo en Barquisimeto el día martes de aquella triste semana. Al saberlo, yo me fui a enfrentarlo al Palacio de Miraflores. Le dije: «Con sus decisiones usted ha provocado este baño de sangre, no puede dejar esto así. Además hay propuestas para solucionar este caos». «¿Cuáles?», me preguntó él. A lo cual tajantemente le respondí: «Yo tengo la lista contentiva con los nombres de todas las personas que sacaron indebidamente dólares de Venezuela. Yo tengo la lista oficial del Banco Central de Venezuela, me la dio su presidente (Leopoldo Díaz Bruzual, mejor conocido como «El Búfalo»), él me dio la lista», le reiteré. A lo cual inmediatamente agregué: «Yo tengo un proyecto de ley para aplicarle un impuesto a los capitales fugados», no era necesario que Venezuela viviera ese baño de sangre. CAP me dijo sin mucha convicción que eso ya estaba aprobado, pero al ver que nada podía hacer y que la violencia era imparable en las calles caraqueñas, me retiré como pude de allí.

-La capital venezolana vivió uno de los capítulos más oscuros de su historia…

-Justo esa noche comenzó la peor matazón de la que tengamos noticia en la historia moderna de Venezuela. Las fuerzas policiales mataron a más de 5 mil personas y terminaron enterrándolos secretamente en el Cementerio del Sur en el sector La Peste, y allí están, lo cual yo investigué y documenté exhaustivamente, pero como siempre ocurre en Venezuela, eso condujo a ninguna parte.

-Pero volviendo a su accionar como congresista en aquellos momentos, ¿a qué más dedicó sus esfuerzos?

-Los tres representantes de La Causa R en el Congreso inventamos el «Parlamentarismo de Calle», que consistía en salir a hablar directamente con la gente, haciendo asambleas para informar lo que ocurría en el Congreso. Yo iba muchas veces a la estación del metro de Petare a rendir cuentas allí, ante los ciudadanos. Para explicar lo que hacíamos, El Parlamentarismo de Calle no era otra cosa que rendir cuentas permanentemente. Si nos enterábamos que habían presos sin justificación, íbamos a esas prisiones a averiguar. Éramos solo tres, pero gracias a nuestro trabajo parecíamos 200.

-Esa época fue muy complicada, primero El Caracazo, luego el golpe de estado de Chávez y más adelante la caída de CAP, hay que reconocer que usted estaba en la palestra entonces, ¿qué percibía usted de una etapa tan caótica? ¿Adónde creía usted que debía encaminarse Venezuela?

-No se puede negar que la Cuarta República tuvo cosas buenas, por ejemplo en materia de educación y vialidad, y no podemos olvidar que se desarrolló toda esa infraestructura de Guayana, esos son méritos que tiene la Cuarta República, eso no se puede desconocer. Pero también se desvelaron cosas muy malas, y en mi opinión estas cosas malas se impusieron a las buenas en esa etapa, porque fundamentalmente lastraron con una deuda muy pesada el futuro de la nación. En tiempos de CAP, fíjate que el propio doctor Arturo Uslar Pietri calculó los ingresos de la Cuarta República en unos 450 mil millones de dólares por concepto petrolero, y a pesar de las advertencias de gente como Renny Ottolina (que fue una gran figura y que para mí lo asesinaron, eso no se ha investigado completamente), o habiendo proyectos extraordinarios como aquel de Luis Alberto Machado, el ministro de la Inteligencia (que hubo quienes hicieron de él un objeto risible. Era un hombre muy avanzado para su momento. Venezuela está en deuda con él), a quienes hay que sumar a Domingo Alberto Rangel que advirtió sobre todo lo que caería sobre Venezuela con esa política de CAP de endeudamiento descontrolado y sin necesidad, teniendo un sobreingreso petrolero producto de la Guerra de Yon Kipur, y por otro lado pagó la reversión petrolera que se iba a dar sin pagar nada, y terminó cancelando 300 millones de dólares, y endeudó a la república por 25 mil millones de dólares. ¡Terrible! Y todo eso derivó en el famoso Viernes Negro, y la subsiguiente devaluación de la moneda. Y de ahí el endeudamiento de Luis Herrera Campins, en aquellos oscuros tiempos comenzó también el proyecto de PDVSA a desvirtuarse, todos sus fondos fueron enviados al BCV. Ahí estuvo el origen de la catástrofe, y todo eso fue afectando el salario de los trabajadores, con una inflación galopante. Y la expresión más aberrante y destructiva fue El Caracazo, que fue diseñado por Carlos Andrés Pérez y Fidel Castro.

-¿Por qué usted afirma eso?

– Porque después de la inauguración de su segundo mandato, CAP tuvo 20 días en Caracas a Fidel Castro en el Hotel Eurobuilding, todos los presidentes invitados se fueron menos Castro y su comitiva de 200 hombres, que se quedaron ahí. Y recuerdo que estudiantes afectos a la Revolución Cubana empezaron a agitar en Guarenas, Guatire y en el Nuevo Circo. Por un lado estaban la Disip y la Guardia Nacional abriendo de par en par los negocios para que los saquearan y por otro estos estudiantes causando disturbios, eso provocó El Caracazo, Fidel Castro estuvo muy ocupado en eso.

-¿Eso quiere decir que El Caracazo no fue espontáneo, fue planificado?

-Fue planificado. Además quiero subrayar que yo estuve en la primera reunión de la Comisión de Política Interior del Congreso sobre el caso, en la que estuvieron los comandantes de la policía, y recuerdo que el comisario Henry Vivas y otros más afirmaban que ellos estaban listos para ir a contener ese caos, pero llegó la orden del ministro de Relaciones Interiores de CAP ordenándoles que no actuaran, ellos tenían todo a punto para restablecer el orden y controlar todo aquello, pero las órdenes superiores inmovilizaron a la policía. Al final eso revistió algo peor, porque fue lo que le dio fuerza al golpe que dio Chávez. Primero por el gran descontento nacional que generó El Caracazo, y luego porque quedó al descubierto que todo fue para aplicar las políticas instruidas por el Fondo Monetario Internacional. Por último CAP, como dice «El príncipe» de Maquiavelo, entre ser amado y ser temido, escogió ser temido. La reacción del pueblo en el primer año fue la de tener mucho miedo, pero en el segundo año comenzó a protestar, a no quedarse callado, en ese segundo año la gente perdió el miedo, y adonde iba Carlos Andrés Pérez los ciudadanos lo protestaban, y eso fue creando las condiciones para que viniera el golpe de Chávez.

-En ese sentido, de acuerdo a sus palabras, Carlos Andrés Pérez fue constructor de su propio destino político, da la impresión de que «esa trampa» terminó entrampándolo a él también.

-Yo se lo dije directamente ese martes 28 de febrero cuando lo vi: «Presidente usted va a ser responsable de todo esto, porque está acumulando fuerzas acá traídas desde el interior, enfrentando al pueblo con efectivos policiales, cuando pudo haber evitado eso con otras alternativas más acordes con la democracia.

-Solo por saber su opinión personal, al conocer todos estos detalles, entonces, ¿Hugo Chávez es más «hijo» de Carlos Andrés Pérez que de Fidel Castro?

-De los dos… Es un fenómeno: es hijo de dos padres políticos, CAP porque creó ese caldo de cultivo y Fidel porque lo orientaba, le conducía el pensamiento.

HUGO CHÁVEZ: IMPUNTUAL, IRRESPONSABLE, ANTIDEMOCRÁTICO Y «GORILA»

-¿Cómo conoció usted a Hugo Chávez? ¿Cuándo fue la primera vez que lo vio?

-Fue en Maracay, con dos amigos, que eran hermanos, Vladimir y Federico Ruiz, ellos se reunían con Chávez en su tierra natal, Barinas. Uno de ellos me comenta que conocían a un teniente que quería ponerse en contacto con nosotros. Entonces fui conjuntamente con Alfredo Maneiro a conocerlo. Fue una conversación muy rápida, como de 20 minutos. Chávez me echó el cuento de que había estado por el Oriente del país y que intentó hacer contacto con la guerrilla que operaba por allá, y que no logró nada. Alfredo le dijo que nosotros andábamos en nuestra lucha política y democrática, organizando nuestro partido, y jocosamente le ripostó: «Si nosotros tuviéramos un FAL, lo vendemos para comprar un multígrafo para imprimir más periódicos». Quedó claro que nosotros estábamos en la construcción de una fuerza a las órdenes de la lucha democrática y de los intereses del pueblo. Y nos fuimos. No nos interesó nada más. Luego cuando él era capitán, recuerdo que yo tenía una oficina en Chacaíto, ya estaba inmerso completamente en las actividades de La Causa R, y allí llega la que entonces era su amante, la profesora Herma Marksman, ella era su compañera, una gran profesora de historia, una gran mujer, muy decente, acompañada de su hermana Miriam, que más tarde le pronosticó a Chávez en una lectura de cartas que iba a morir antes de los 60 años. Ellas llegaron y me dijeron que Hugo quería hablar conmigo, y volvimos a restablecer la relaciones con él.

-Le hago una pregunta directa: ¿Qué no le gustó a usted de Chávez? Porque mirando las cosas de una manera un tanto superficial, las supuestas luchas de ese señor se parecían un poco a las de ustedes, pero algo no cuadró para que usted se incorporara en el proyecto de él y menos que usted le permitiese a él absorber su proyecto.

-Por un lado no me gustaba la visión militarista de la política que él tenía. Chávez lo asumía todo a través de la óptica cuartelaria, incluso cuando iba a ocurrir lo del 4 de febrero me encontré con Chávez, Arias Cárdenas y Clíver Ramírez, este último civil, nos vimos un primero de enero en Quíbor, ellos querían reunirse conmigo. Lo primero que hay que decir es que siempre eran unos impuntuales, eran muy irresponsables. Nosotros llegamos a la hora pactada y los esperamos más de media hora, hasta que decidimos esperar cinco minutos más o nos íbamos. Justo llegaron en ese momento y pudo comenzar la reunión. Lo primero que me dice Hugo Chávez es que iban a crear una Junta de Gobierno, y yo le dije: «Mira, una Junta de Gobierno implica que lo que ustedes van a hacer es un acto antinatura, ustedes son militares, eso es un contrasentido, además es difícil en este momento encontrar algún gobierno en el mundo que vaya a apoyar un proyecto así como el de ustedes, lo que deberían hacer es buscar corrientes políticas social cristianas que permitan acercarse a su proyecto de gobierno». Entonces ellos me lanzaron: «Bueno, arma tú la Junta de Gobierno». Confieso que yo les respondía por llevarles la corriente, porque no veía la factibilidad de eso. Más adelante, faltando pocos días para que ocurriera el 4 de febrero nos volvimos a encontrar en Maracay, entonces estábamos Chávez, Ali Rodríguez y yo. Chávez me dice: «Está decidido, nos vamos a alzar el 4 de febrero». Tengo que reconocer que la situación estaba al límite, la gente se sentía muy molesta en la calle. La gente arreció la protesta contra Carlos Andrés Pérez, a pesar de que hay que reconocer que las políticas económicas que impulsó el ministro de finanzas Miguel Rodríguez eran correctas, intentaba adecentar y equilibrar el aparato macroeconómico, el problema era que tenía el sello del Caracazo, pero las políticas que intentaba aplicar Rodríguez eran correctas. En nuestra reunión yo le dije a Chávez: «No estoy de acuerdo con ese golpe de estado. Tú lo que vas a dar es un ‘golpe gorila’, un golpe clásico militar», y Chávez me increpó: «¿Y qué propones tú?». Le dije que había que estar acompasado con la marcha política de la gente. También intenté hacerle ver que en el mes de mayo se darían protestas sociales por los derechos salariales de la gente, por los derechos humanos, ese sería el tiempo justo para salir a acompañar a la ciudadanía, y entonces sí podría ser el espacio para un «pronunciamiento militar», pero le dejé claro a Chávez que no podía estar por encima de la sociedad, pero, claro está, él se negó a eso, no estuvo de acuerdo. El disentimiento democrático no era lo de él, solo le interesaba imponer lo que quería, punto.

Hasta aquí la segunda de esta candente entrevista. La próxima semana les ofreceremos la tercera parte con más reveladores datos de los devaneos de Chávez antes y después de acceder finalmente a la Presidencia de la República, su enfermedad y muerte, y el advenimiento de Maduro, todo a través de las vivencias de nuestro entrevistado, testigo de primera mano de las turbulencias, altibajos y toxicidad de la tenebrosa época roja-rojita.

Donación

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba