El Fogón de la Editora

A MARIO VILLARROEL LE HICIERON LA CRUZ

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

La Cruz Roja venezolana de Mario Villaroel pasó años, más bien décadas enteras, de feliz matrimonio con el régimen de Miraflores. Con idénticas formas de reelección en el cargo a las empleadas por la NARCOCRACIA del siglo XXI para eternizar a su presidente en el poder. La Cruz Roja venezolana se cansó de darle la espalda a nuestra nación.

Con ocho millones de venezolanos huyendo del país, unos con algo en los bolsillos y muchos más sin nada, la Cruz Roja venezolana decidió jugar al juego del diplomático que no se mete en nada de lo que pasa… excepto, claro está, en lo que le conviene.

Con asesinatos de estado, muchachos acribillados en guarimba por la NARCOGUARDIA y sus colectivos, torturas, escandalosos agujeros de tormento y docenas de presos políticos encerrados por el régimen, nunca dijeron, ni nunca tampoco han dicho esta boca es mía.

Bien raro que la Cruz Roja colombiana o los Cascos Blancos argentinos hayan actuado ante el desbordamiento del pueblo venezolano y jamás, pero jamás, vimos un puesto de socorro o de auxilio de la Cruz Roja venezolana en el lado de Venezuela asistiendo a los venezolanos que escapaban y aun escapan despavoridos de nuestro país. Simple: para complacer al marido infiel, miraron para otro lado.

No hace mucho todo el mundo pudo conocer de un enorme alijo de dólares, ordenados en recipientes médicos con el rotulo de la Cruz Roja venezolana, confiscados en Rotterdam camino a Suiza. Hogar, como todos sabemos, de los cientos de miles de “angelitos” que cuidan de los reales robados al pueblo venezolano por el régimen, primero de Chávez y luego de Nicolás Maduro.

Pero, un buen día, el régimen se metió con el santo, no con la limosna, y Villarroel fue expedido de su cargo vitalicio como corcho de limonada. Y entonces el régimen empezó a ser tramposo, poseedor de un sistema de justicia amaestrado y que no respeta ni instituciones ni democracia. ¡Tarde piaste, pajarito!

Aquello de que el diablo paga mal a quien bien le sirve se repite muchísimo allá en Venezuela. Quizás y hasta toque conceder algo de sentido cuando Maduro y sus compinches acusan a la Cruz Roja venezolana de llevar años siendo dirigida por grupos tan mafiosos como los que operan en el régimen.

Si bien es cierto que cada ladrón juzga por su condición, también mapurite sabe muy bien a quien méa.¿O no?

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