CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

A Rubio, Scott, Salazar, Díaz-Balart, Giménez y amigos de Venezuela

Yo me imagino que las alertas de seguridad que mantiene encendidas el Departamento de Estado de Estados Unidos sobre los ciudadanos norteamericanos que están en Venezuela no se prenderán para los funcionarios que tiene la CHEVRON al pendiente de los “macundales” que la empresa dejó en el país.

Supongo que a ninguno de ellos les recomiendan que dejen testamento hecho antes de llegar a Venezuela. Ni mucho menos que estén “pilas” ante los secuestros de estado perpetrados por el régimen de Caracas, por el delito mayor de poseer un pasaporte norteamericano.

A ellos, a los que se quedaron atrás de la CHEVRON, en los campamentos y oficina que dejaron abiertos y regados por toda Venezuela, quienes velan y cuidan de ellos son la guerrilla colombiana, los iraníes de muy mal aspecto y cuanto matón a sueldo tengan Maduro, Diosdado y Padrino adscritos a la revolución del siglo XXI.

Porque no es casual, ni mucho menos fortuito, que en tantos años, entrando y saliendo todo ese gentío de origen extranjero que ha trabajado para los hampones de Miraflores, jamás se haya escuchado de un robo o de un tumbe, ni mucho menos de algún secuestro, detención y tortura por parte del régimen sobre cualquiera de los empleados o funcionarios empaquetados con el traje de SUPERCHEVRON en toda Venezuela. ¡De kriptonita, mi vale! ¡A prueba hasta del mal de ojo!

A esa gente, afortunadamente, no le ha dado ni gripe en nuestro el país. Ni les cuento sobre cualquier pendejo que le dé por sacar fotos en la Plaza de Bolívar de Caracas a las perezas, o que tenga la temeridad de retratar alguno de los Tepuyes del Estado Bolívar. A cualquiera de esas personas se les acusaría de terroristas, de desestabilizadores; que fueron a Venezuela con el plan siniestro de acabar con Maduro y poner dinamita en las funerarias de San Bernandino en Caracas para crear el caos y zozobra nacional. Pero es que hasta lo malo un buen día deja de pasar.

Así, luego de años tras años de hurto, de robo, de saqueo a muchas manos, entre el régimen de Miraflores y la CHEVRON finalmente les pararon el trote.

Dos hombres, dos personajes comprometidos con los valores de la democracia universal. Dos hombres y una valerosa mujer convencidos de la posibilidad de limpiar nuestro continente de regímenes genocidas e indeseables no soltaron el hueso hasta que se paró la robadera.

Los representantes republicanos por el estado de la Florida, María Elvira Salazar, Mario Díaz-Balart, Carlos Giménez y el también senador al congreso de este país, míster Rick Scott. Y el no menos importante, el actual secretario de Estado, Marco Rubio, de la administración del presidente No. 47, no le vieron fin a la pesadilla hasta que consiguieron a pulso la revocación de la patente para el pillaje de los hidrocarburos de un país secuestrado, otorgada por el gobierno de Joe Biden. El permiso de gobierno que autorizaba a la crápula del siglo XXI a pasarle todas las actividades a la empresa CHEVRON de este país, para reemplazar a la destartalada PDVSA.

Y para algo aún peor, para algo aún más siniestro e inconfesable: poner a una empresa norteamericana a conspirar en contra de la mismísima seguridad e intereses de los Estados Unidos de Norteamérica. La CHEVRON, barril tras barril, metro cúbico de gas tras metro cúbico de gas le puso en los bolsillos a un régimen genocida y peligrosísimo recursos y dineros “limpios” para llevar a cabo cualquier agresión en contra de nuestro hemisferio o de este mismo país. También sería muy interesante investigar los nexos de la Chevron con la dirigencia opositora, que también baila el son del dólar que les toca la Chevron.

Ustedes, junto con el gobierno que representan, tuvieron el valor y el arrojo de enfrentar a los poderosísimos intereses mercantiles de la industria de la energía, anteponiendo consideraciones de naturaleza ética y moral a las económicas y financieras de otro grupo de pillos asociados con otros pillos.

Mis respetos. Han conseguido hacerle la vida muy difícil al grupo de gánsters que han tomado control completo sobre mi país.

Señoras, señores: ¡Venezuela queda en deuda con todos ustedes! Ahora, como decimos en mi país, lo que falta es el último empujoncito.

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Un comentario

  1. Creo y considero amigo mío, que no hay verdad más verdadera que la que usted plantea, *pero como le echamos ese empujoncito* s esos mal nacidos, perdoname la mala palabra, Soy Contador Colegiado, Docente Universitario y Perito Valuador, porque tengo más de 60 años no me dan trabajo porque lo dijo el Gobierno, aparte de lo dicho además tengo una Maestría y más de 50 cursos relacionados, lo cual me da solvencia y garantía para hablar sobre muchos temas!!

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