El Fogón de la Editora

COMO SIEMPRE, PAGAN JUSTOS POR PECADORES

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Todos los delincuentes son iguales, nunca cambian su “modus operandi”.

Ahora resulta que el régimen cubano, herido en lo más profundo de sus Derechos Humanos, hace una pataleta mundial de rechazo a la reciente orden ejecutiva de la Oficina Oval, que afecta sus ingresos por concepto de chantaje. Sencillito.

El presidente Donald Trump, quien se cansó de permitir y mantener los negocios criminales dedicados al chantaje y a la extorsión a través de los familiares norteamericanos de aquellos cubanos que aún permanecen atrapados en la isla, les paró el trote.

Se acabó el financiamiento al régimen comunista con los dólares de los estadounidenses. Porque resulta que de todo dólar que un individuo logra hacerle llegar por las vías Obama-Biden a sus parientes en la isla, una buena “tajada” se la embolsilla el régimen de La Habana.

No es que le llega completa la transferencia que un ciudadano norteamericano de origen cubano le hace llegar a un familiar suyo atrapado en Cuba. Un buen pedazote de cada dólar que sale de Estados Unidos para ayudar a las empobrecidas familias cubanas que continúan en la isla se le pega en las manos al régimen sanguinario y corrupto de La Habana, que le entrega mocho el dinero al destinatario final en pesos cubanos que ni llegan a billetes de monopolio.

Cachicamo trabajando para lapa holgazana; la red delincuencial de los Castro le arranca un buen pedazo de cada dólar que supuestamente deberían recibir los pobres cubanos retenidos en la “Isla de la felicidad”, en contra de su más elemental voluntad.

Una especie de “impuesto revolucionario” por gestiones administrativas. Así pues que un cubano le envía dólares a sus familiares en Cuba y estos no solo no reciben nunca los dólares completos que le pretende hacer llegar, sino que les entregan pesos devaluados, al tipo de cambio y con las tasas que a la dictadura cubana se le ocurran.

Lo mismo sucede con el turismo, que a cuenta de estatizado, cualquier beneficio, cualquier ingreso del tamaño que sea, se reparte entre los españoles o canadienses propietarios de los grandes hoteles, y la extorsión y el chantaje que el régimen de la isla llama “negocios compartidos”.

Mientras los cubanos, la gente que trabaja y que mal vive de lo poco o lo mucho que pueda producir el sector del turismo, le toca reinventarse como sea y ver cómo hace.

Porque el mundo del socialismo es de solo unos pocos, las grandes mayorías no reciben nada de nada.

Desde la práctica como industria de la “profesión más antigua de la humanidad” hasta la mendicidad más atroz entre un pueblo digno y trabajador destruido por esa pesadilla de inútil revolución, Cuba es la pálida sombra de lo que alguna vez fue.

Total, se acabaron los viajecitos de turismo a contemplar la miseria y la pobreza que se exhibe en esa parte de nuestro continente. Se acabó el Disney Word del fracaso del comunismo.

Con Donald Trump arrecia el Bloqueo. Se vuelven a cerrar las ventanas económicas que nunca han garantizado, ni por sueños, mejoras en la calidad de vida del cubano atrapado en la isla.

Allá los gobiernos de México, de Brasil, de Nicaragua y de la izquierda de doble cara y muy poca vergüenza que aún se arrastran por entre nuestro continente, que hagan como los rufianes enchufados del régimen de Venezuela: llévense sus reales a ese tobo sin fondo que es la dictadura cubana.

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