El Fogón de la Editora

CON TRUMP AMÉRICA NO SE PIERDE

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Pues yo sí me creo las promesas que hace Donald Trump. Si él afirma que es el único individuo, el único candidato, el único político estadounidense capaz de evitar una Tercera Guerra Mundial yo, Yolanda Medina Carrasco, se lo creo.

Cuando también Donald Trump afirma poder conseguir un acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia, aún antes de llevar nuevamente las maletas con su ropita a la Casa Blanca otra vez electo como presidente, también se lo creo.

Y le creo todo lo que está diciendo en pleno momento preelectoral, porque sé que Donald Trump ni es un farsante, ni mucho menos es un “farfullo”, como llaman los zulianos de Venezuela a todo aquel que habla zoqueteadas o exagera lo que es o lo que dice que puede ser o hacer.

Yo a Donald Trump lo tengo por visto. Lo doy por serio. Apuesto a lo que dice. Estoy convencida de lo que es capaz de hacer.

Yo puedo decir que me consta el profundo compromiso que tiene Donald Trump con la verdad, con la democracia, con América y con la recuperación de las libertades, tan pateadas en tantos y tantos países de nuestra región y del mundo.

Me consta a mí, Yolanda Medina, y le consta a toda Venezuela. Toda nuestra nación fue testigo de los esfuerzos inéditos en la historia de este país, de presionar al NARCO-RÉGIMEN que encabeza Nicolás Maduro para lograr su extinción.

Tan pero tan importante han sido las sanciones, medidas y acciones que se implantaron a todo lo largo de la Administración de Donald Trump en contra de la tiranía en Venezuela, que esta empobrecida y muy deslucida actual administración en Norteamérica se ha llevado casi cuatro largos años en tratar de desmontarlas. Y ello lo digo sin ningún temor a equivocarme: con el único objetivo de asociar a una parte de la América renegrecida por el vicio y una “nueva” cultura enferma, para hacer negocios y dinero sucio sobre la destrucción de un pueblo amigo, como lo es el venezolano.

Que cada uno saque sus cuentas y haga sus conclusiones. Yo soy norteamericana y venezolana, y veo cómo se ha deteriorado este maravilloso país en menos de cuatro años, así como también sé cómo se ha fortalecido la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela, en la misma proporción.

Cuatro años más con estos políticos inspirados en el “amor es amor”, en la búsqueda de la destrucción de la familia y de todos los valores en que se fundamenta la civilización occidental, llevaría a América a plantearse, por primera vez en su historia y al revés de lo que siempre ha sido, a huir de este país.

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