CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

De alias «Cilita» a los Rodríguez

El 3 de enero, el presidente Trump nos sacó de un nepotismo para meternos en otro.

¡No la pegamos, vale! Alias “Cilita” tenía encamburada a toda su familia en puestos clave dentro del régimen.

Desde magistrados hasta el fulano que sacaba las cédulas en Venezuela, alias “Cilita”, a falta de más delincuentes de su confianza, hasta se buscó al exmarido para ponerlo a trabajar para ella.

No quedó muñeco con cabeza; donde hubiera plata, contratos, minas o cestatickets, ahí ponía alias “Cilita” algún rufián de su familia para que le consiguiera dinero sucio.

Muy por el “contrario”, ahora, en esta temporada de las “fases” del secretario Marco Rubio, los espacios ocupados por la anterior familia de dictadores son reasignados rápidamente a la tribu de los hermanitos Rodríguez.

En cualquier momento contemplaremos atónitos como el psiquiatra loco de la asamblea, hermano de la Delcy, se pone en la presidencia de la república mientras la dictadora encargada se da una blanqueada como candidata presidencial.

Que, conforme todos esperamos, también ganará, dado que la misma estructura corrupta que hizo de «Narcolás» supuestamente presidente del país, hará otro tanto con «Delcy Heroína». Y así el presidente Trump podrá decir con toda propiedad que ella es la presidenta electa de Venezuela. Que es fantástica y que hace todo lo que se le pide. Es que si algo absurdo puede suceder allá, créame: ¡ocurrirá!

Nuestro país es el país del imposible, donde todo es posible. ¡Solo que para muy pocos, por supuesto! Imagínense: nos llegan con el fin de rescatarnos de unos narcotraficantes de estado, que nos mantienen bajo secuestro por casi 30 años, y nos dejan a aquella delincuente para que robe, arme, desarme, encarcele, asesine y decida quién puede o no ir a elecciones “limpias y justas”, como seguramente espera que sean el presidente Trump y el secretario Marco Rubio.

Yo pienso que, o la tía Laura Dogu tiene severos problemas de percepción espacial y no le está echando el cuento como es a papá Trump, o allá en Venezuela hay gato encerrado. Por eso, vistas de esa manera las “cosas”, sale repetir lo que decía el charro aquel: “¡Si es así: no me ayudes compadre!”. Entonces por qué no luchamos por un Gobierno de Transición.

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