DIOS BENDIGA AL CARDENAL BALTAZAR PORRAS POR SU ETERNA VALENTÍA

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
¿Será que los brujos no les dieron permiso a los sinvergüenzas del Cartel de los Soles para honrar la canonización de dos venezolanos ilustres? La verdad es que aquellos malvivientes están reñidos con todo aquello que sea bueno, y mucho más si es sagrado.
¡No tienen nada que ver con ellos!
De hecho, a uno de los poquísimos altos prelados de la Iglesia Católica en Venezuela que siempre se ha mantenido auténticamente en contra de aquellos demonios, el Cardenal Baltazar Porras, lo hicieron pegar más brincos que un grillo para tratar de llegar a Isnotú. Adonde, por cierto, nunca llegó.
De un avión comercial a una camioneta; de un carro a un avión particular. Al Cardenal Porras no le permitieron llegar al estado Trujillo ni en burro. Molestos, muy molestos, por las palabras sinceras y honestas de Monseñor en la santificación de nuestros ilustres venezolanos, allá en Roma; el régimen no se la perdonó. Ni a él ni a las grandes mayorías de católicos que viven en Venezuela.
Para aquellos nigromantes, que se han cansado de usar y de abusar de la Santa Sede cuanto y cuando les ha dado la gana y les ha convenido a los intereses tanto del Vaticano como del Cartel de los Soles, ahora parecen molestarse porque un cura valiente ventile y diga la única verdad que existe.
Que Venezuela es una enorme cárcel a cielo abierto. Que los delincuentes están al frente del estado y que las personas decentes están detenidas y bajo torturas infamantes, porque no aceptan la farsa de un supuesto gobierno que no es más que una red de vicio y delincuencia.
Que el tal Tren de Aragua es una construcción siniestra de un estado malvado e inmoral, cuyo uso y propósito es asistir en el trafico de drogas bajo la protección de las instituciones de un estado moralmente arruinado. Mantener al pueblo desarmado en constante estado de amenaza. Y servir como brazo terrorista en suelo de Norteamérica por cuenta y planes de quienes controlan Venezuela para intentar destruir a este país.
Eso ni lo podía decir, ni insinuar, ni mucho menos repetir el cardenal monseñor en Roma. Que, desde luego, lleva años que sabe. Y que otros más, a cuenta de un supuesto respeto muy mal interpretado, han insistido en no inmiscuirse en las atrocidades que ha llevado a cabo el régimen de Miraflores.
¿O es que acaso el Cardenal Pietro Parolin, no fue por años seguidos nuncio apostólico de su Santidad el Papa durante la era de Chávez y parte de la desgracia terminal que ha representado para Venezuela la usurpación del colombiano Nicolás Maduro?
Nadie se puede hacer el tonto o el “yo no sabía de eso”. En Venezuela han funcionado, por casi treinta años, pecadores por acción y pecadores por omisión. Por eso, Dios bendiga al Cardenal Baltazar Porras por su eterna valentía, su venezolanidad a toda prueba y su innegable compromiso con los venezolanos tantas veces pisoteados, vejados y asesinados por un régimen demoniaco. ¡La fe nos hará libres!
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