Ahora sí que se acordaron del pueblo venezolano


A calzón quitao: el régimen en pleno, sus enchufados, militares y policías dedicados al tráfico de drogas y otros delitos franquiciados por la “revolución”, sus opositores cómplices y unos cuantos sinvergüenzas más están bien solos; solo se tienen a ellos.
¡Como siempre!
Porque ningún venezolano, nadie, ni de adentro ni de afuera del país, le debe nada de nada a ningún mafioso del cartel de los soles que pretenda que dé su vida por alguno de ellos. Ninguno, pero ninguno de los malvivientes antes mencionados son merecedores ni de piedad, ni de consideración humana, ni de agradecimiento de ninguna especie. Por 26 años ininterrumpidos todos ellos se han dedicados a pisotear a Venezuela, a sus instituciones y a su gente.
Ni Venezuela ni el mayor porcentaje creíble de venezolanos tienen alguna cuenta por pagar, algo que agradecer, a todos aquellos criminales que hoy en día controlen todos y cada uno de los poderes que existen en el país. Todos ellos, todas aquellas cucarachas, están en deuda, en cuentas rojas con el país y con su gente.
Se han robado haciendas, negocios, terrenos, dinero, libertades, vidas y casi dos generaciones de venezolanos estropeados. Su única cuenta que enseñar, lo único que han producido en estos 26 años ha sido miseria, muertes, separaciones y latrocinio. Es absurdo, es más que ridículo que ahora una banda de hampones invoque conceptos tan sublimes como el de soberanía o el de autonomía nacional, cuando desde el principio de esta historia se trajeron como invasores por invitación a los peores gobiernos y rufianes del mundo para que hicieran del país, junto con ellos, una piñata.
Tratar de hacer un ejercicio tardío que pretenda confundir la recuperación de la nueva independencia del pueblo venezolano, bajo el auxilio de la América de Donald Trump, ignorando la presencia por casi tres décadas de torturadores sádicos de muchachos, traficantes y malandros que se trajeron de Irán, Cuba o Rusia es una cosa de locos.
Insistir en tratar de confundir la soberanía que ellos mismos entregaron a los peores mafiosos del mundo, con un ejercicio de liberación de un pueblo mil veces engañado, es un mal chiste.
Maduro, Padrino, Diosdado: evitar la liberación de ustedes y del país no es lo mismo, ni se escribe igual, que invitar a Venezuela a cientos de militares, asesinos, terroristas y rufianes de las potencias asociadas con el régimen para producir y distribuir drogas y dedicarse a todas las actividades propias del hampa, a las cuales se ha dedicado el estado venezolano desde hace años.
¡Eso sí que no puede ser considerado como una invasión del “sagrado suelo patrio”! ¡Por favor: sean ustedes estúpidos, pero no esperen que el pueblo venezolano también lo sea!
Para hacer las cosas “bien”, ¿le toca a Venezuela y a su gente estar del lado de sus captores? ¿Definir a aquellos que nos vienen a rescatar como los malos del cuento? ¡De locos!
Ni la falsa oposición que por años ha jugado con la esperanza y la fe de todo un país, ni ningún cuadro ni medio, ni alto ni bajo del régimen, dentro del sistema de poderes tarifados en que han convertido a todo lo largo de estos 26 años al estado venezolano merece ni tolerancia, ni clemencia, ni olvido, ni mucho menos perdón alguno.
¡Ni en la Hora Cero, y mucho menos en el tiempo del Día Después! ¿Incitación al odio, de parte de Pablo Medina? ¡No, no me parece! Solo trato de poner en palabras los sentimientos de millones de venezolanos que hemos sido expulsados de nuestra tierra, y nos toca hacer lo que sea para poder medio sobrevivir, mientras unos pocos se han hecho multimillonarios con los recursos que le pertenecen a todo un país.
O de los también millones de venezolanos que han visto en estos 26 años como sus vidas se han arruinado. Sus estudios y preparaciones, sus salarios y sus pensiones han sido pulverizados por unos cuantos para hacer del venezolano un indigente que dependa de un grupo de delincuentes. ¡Punto, señores!
A partir de la Hora Cero chavistas, enchufados, opositores cómplices del régimen, colaboradores o asociados de Miraflores que caigan en manos del pueblo venezolano, que se encomiende a lo que crea. ¡Pues le va a ir muy mal!
Y en cuanto a ustedes, criminales del siglo XXI, Cartel de los Soles y saqueadores de todo un país, el pueblo de Venezuela no les debe a ustedes nada. Ustedes, mil veces malditos, le han quitado todo, pero todo lo que tiene valor al pueblo de Venezuela.
Pendejos quienes se embragueten con el régimen a última hora; a la hora de su final.
Maduro, Padrino, Diosdado: búsquense a Rosales, Capriles, Mendoza, Cisneros y a todos aquellos que han estado bien pegados con ustedes haciendo negocios con lo que no es ni de ustedes ni tampoco de ellos, para que les metan la mano. Como hizo Vollmer: ¡hay que dar la cara por los socios de siempre!
Esos personajes sí que le deben, y mucho, a la porquería que ustedes montaron para embolsillarse a manos llenas a nuestro país. Todos ellos, y muchos más, sí que tienen mucho, muchísimo, que agradecerle al régimen. ¡Ni Venezuela ni los venezolanos les debemos nada! O sea: ¡por allá fumea!
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