CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

El diablo en pelotas

Con las primeras marchas y protesta de calle por la dolarización e indexación de las pensiones y salarios en Venezuela, aparece el omnipresente siquiatra Jorge Rodríguez. Y éste, contrario a todo pronóstico, deja caer que el régimen está estudiando flexibilizar la política salarial en el país.

Confieso que no tengo muy claro que quiso decir con el empleo del término «flexibilizar». Pero, como picado de culebra siempre le teme a vejuco, me mantengo atento. Aunque algo hay de lógico en esa declaración: para el régimen el tema de la dolarización e indexación salarial es un asunto de agenda, algo importantísimo. Ellos, contrario a los mequetrefes de la oposición de los certámenes de popularidad tipo Primarias, se están tomando muy en serio el aumento de la temperatura en la olla de presión callejera, que están calentando los millones de trabajadores y pensionados desesperados.

Yo lo tengo claro: Rodríguez, así como toda la gente que acompaña al choro colombiano, son falsos y embusteros. Pero el asunto es que, tal y como dejamos al país el año pasado, Venezuela está que explota. Trabajadores y pensionados no aguantan más. Una cesta alimentaria que ronda los 500 dólares le explota en la cara a un trabajador o pensionado que no le llega con su sueldo ni a los 25 dólares mensuales.

Allá, en Venezuela, no queda un solo rincón para el cálculo político; estamos en una situación de incapacidad total para acceder a los alimentos básicos de la dieta venezolana por parte de las grandes mayorías nacionales.

Si el mismo diablo ofrece y cumple al país trabajador y pensionado el pago de los sueldos y de las pensiones en dólares, ajustados a inflación en su totalidad, al diablo se lo aceptamos; aun cuando es bueno recordar que la Conferencia Episcopal Venezolana advierte que estamos enfrentando al Capitalismo y al Socialismo salvaje, pero que debemos continuar la lucha y mantener la confianza.

Si es el caso que el régimen instrumenta gestionar la totalidad de la economía venezolana en dólares, que venga. ¡Que se venda, pero que también se cobre en dólares a todo el mundo!

Allá no están jugando. Allá están tratando con la extinción o no de la gente que vive solamente de un salario o de una pensión, que son las grandes mayorías del país.

En caso de que el régimen responda, como es su costumbre, con discursos, estupideces y mentiras, será a ellos, a los mil pillos de Miraflores, a quienes se les aparecerá el mismísimo DIABLO para hacerles la vida cuadritos. Pero no basta que el régimen y el Diablo asuman la dolarización del salario, sino que también deben cumplir con ese compromiso, porque de lo contrario el mismísimo Diablo se quedaría en pelotas: ¡Porque el pueblo de Venezuela ya anda bien arrecho!

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