CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

El disfraz de patriota

Nada ni nadie puede tapar el infierno en que vive Venezuela. No hay 90 mil kilómetros cuadrados de tierra robada, errores, traiciones y embustes que venimos arrastrando desde hace casi 200 años que lo puedan esconder. Quizás lo intenten, pero es imposible que la Zona en Reclamación haga olvidar la vida de mierda que lleva todo un país, toda una nación, por culpa de un grupo de rufianes enquistado en el poder desde hace tantos años.

Recalentado y aún pendiente por resolver el asunto con Guyana, no resulta más importante que el holocausto continuado al cual lleva sometida toda la nación venezolana por un régimen que, ahora, le da por ponerse el disfraz de patriota.

Venezuela está sin electricidad, sin gas para cocinar, sin combustibles y sin servicios públicos que medianamente funcionen, sin chamba y sin salud. En Venezuela más de la mitad de los trabajadores activos y la casi totalidad de los trabajadores pensionados y jubilados del país reciben sus ingresos en bolívares. Una moneda que, solo en este año que todavía no termina, ha perdido el 400% de su valor; con más de 600 días sin que trabajador o pensionado alguno haya recibido cualquier tipo de ajuste salarial compensatorio. Y, entre tanto, todos los precios de todos los bienes y servicios dentro del país, todos, se cancelan en dólares o en su equivalente, a una tasa de cambio que salta diariamente hacia arriba sin parar.

En Venezuela la desnutrición y la deserción escolar infantil han retrocedido a niveles de 1930. La tasa de natalidad se ha desplomado. Las enfermedades erradicadas en el pasado están acabando otra vez con los venezolanos del presente.

Eso, y muchas cosas más, es lo que se define y lo que se entiende como un Holocausto.

El poderoso aparato de comunicación con que cuenta el régimen de Caracas, junto con la difusión interesada de sus socios en la política, está tratando de cambiar la penosa realidad que vive toda la nación por el royo de la Zona en Reclamación. En ese juego perverso están involucrados muchos países. Quitándole y poniéndole picante a la historia del Esequibo, con la única preocupación de continuar tragando el petróleo robado a todo el pueblo venezolano que saca la CHEVRON y tantas otras empresas petroleras de todas partes del mundo y que se cogen Maduro y sus pandillas como si fuera de ellos, la gente está en la ruina.

La cómica de una campaña electoral con una candidata a la cual no la dejan competir en las elecciones presidenciales de 2024, hace de la política interna venezolana algo cada vez más cercano a un asunto de puro realismo mágico. ¡Macondo se quedó pendejo!

La Venezuela deshilachada, la de verdad-verdad exige coherencia y enfoque. La gente, la gente que se está derritiendo de mengua, tiene que ser el único objetivo de todo aquel que ame y quiera el bien para el país.

No es la Zona en Reclamación el problema; el problema en Venezuela consiste en mantener viva a toda nuestra gente.

Por eso: ¡Dios, Venezuela Libre y Cese de la Ocupación!

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