El tablero


Si efectivamente los chinos mandaron a su ministro de seguridad a conversar con los norteamericanos sobre lo que se necesita hacer para resolver el tema de los precursores del fentanilo, este primer raund lo ganó Donald Trump.
Porque toda esta historia empezó con México, Canadá y China. Los tres, los tres, han estado y están metidísimos hasta el cuello con el tema del fentanilo, la trata de seres humanos y el dejarle todos los rollos de frontera nada más que a los americanos. Como si de los lados canadiense y mexicano no existiese nada.
Lo de las políticas comerciales y aranceles al resto del mundo consiste en una maniobra inteligente de Donald Trump de “sacarle punta” a la principal ventaja comparativa que posee este país: su casi infinita capacidad de compra de bienes y servicios por habitante.
La existencia de la sociedad de consumo más arrecha de todo el mundo, con o sin reales.
O sea, al contado o a crédito.
La más potente clase media del planeta Tierra, con una casi ilimitada capacidad de compra o de crédito que no poseen ni China, ni Europa, ni Rusia, ni cualquier país de Asía, incluida la poderosa sociedad japonesa; ni mucho menos la empobrecida sociedad de la América Latina, que apenas tiene para comer.
Con lo que realmente cuenta América es con una potente sociedad de consumo capaz de absorber cualquier, pero cualquier, coroto que se pueda producir y pagar a bajos precios en cualquier lugar del mundo. Y eso, justamente eso, es lo que está ofertando Donald Trump.
Quizás el presidente Trump no este utilizando las mejores palabras, políticamente correctas.
Es probable. Pero viendo el asunto como es, realmente el mundo que pone en los puertos y aeropuertos de este país todos los bienes y servicios imaginados para que los norteamericanos los compren, ha venido “estafando” a este país desde hace mucho tiempo.
Si como nos han explicado, la balanza, el peso, que usa el resto del mundo para vender cachivaches a América es distinto a la que usan cada uno de esos países para comprar los bienes y servicios que se producen en América. De continuar este relajo, los Estados Unidos de Norteamérica marchan irremediablemente hacia su ruina.
El mundo entero, todos, estamos presenciando en primera fila, la primera parte de esta serie.
Vienen más capítulos. Y me pregunto yo, ¿qué planes existen para porquerías como las dictaduras de Nicaragua, Cuba y Venezuela tan cerquita del centro de este terremoto planetario?
Los chinos jugaron adelantado; en su juego metieron al chavismo de Venezuela y al resto de los regímenes basura que le tienen hecho un hueco humano al planeta y de paso controlan la mayoría de los estrechos del planeta.
Salieron a defender al régimen de Maduro con el cuento de la autodeterminación, cuando son ellos, los chinos, quienes están loquitos por “determinar” todo lo que ocurra en aquella parte del mundo.
Yo no pierdo la fe. Yo quiero creer que la liberación de mí país de las garras de esas alimañas está también en el mismo en el tablero de juego de ajedrez de la Casa Blanca para dar el jaque mate a los regímenes malandros en América.
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