CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Elecciones 2024: Ni libres ni justas

En política, y en particular en política internacional, en la que se apuesta muy fuerte en la ruleta mundial, las palabras valen oro. Ni en las peores burradas de Maduro, recogidas como chistes penosos por cientos de recopilaciones en YouTube, las estupideces se dicen por azar.

Cada palabra, cada supuesta torpeza, cada aparente imbecilidad que pueda soltar alguno de los bichos del régimen de Caracas está pensada, balanceada y soltada para causar algún tipo de efecto, que tanto cubanos como sus otros compinches miden y calibran su impacto y consecuencias sobre los escenarios adonde van dirigidas.

Así como el venezolano hace añales dejó de ser pendejo, esta gente que explota a Venezuela también sabe lo que dice, cómo lo dice y a quien se lo dice. No creamos en pajas: si estos sinvergüenzas fueran realmente imbéciles no llevarían casi 25 años robándose el país y soldados al poder en Venezuela.

Su oposición corrompida y vendida, sus aliados del bajo mundo, sus militares traficantes de drogas y la red de enchufados que han construido los mantienen en pie. Muy cierto. Pero solo con esos elementos no es suficiente para haber conseguido y haber llegado hasta donde han llegado. Le han metido cabeza para estar donde están. ¡Y son más resistentes que la mala hierba!

Por eso, mis amigos, solo para aquellos que siguen pegados en las fábulas de las elecciones, o de las megas elecciones o de las elecciones primarias, por favor, paren la oreja.

El Departamento de Estado de Estados Unidos tenía acuñado el relicario de la salida democrática de Maduro del poder, a través de la realización de lo que ellos llamaron “elecciones libres”.

Y elecciones libres para allá y elecciones libres para acá. Parecían la sopa Maggi: en todos lados uno se encontraba con el levanta-muertos de las elecciones libres que todo lo componía, que todo lo resolvería.

Mientras, ya lo vemos en 3D, CHEVRON y sus empresas de soporte extraen y bombean otra vez casi un millón de barriles diarios de crudo para que la HAMPOCRACIA del siglo XXI le robe esos reales a Venezuela. ¡Les coja hasta el último centavo a todos los venezolanos!

Ahora, demasiado manoseado el cuento de “elecciones libres”, en Europa y desde las grandes democracias que construyen la política exterior de la Comunidad, se está empezando a montar la nueva cantaleta de “elecciones justas” para resolver por las buenas el asunto Venezuela.

Este cambio, la variación del término “libres” por “justas” ni es casual ni es fortuito. Los europeos, que de sanciones sobre el régimen de Caracas nada que ver en términos reales, ahora son quienes llevan la voz cantante en la recuperación FORMAL, insisto en esa palabra, solo FORMAL, para volver a tener las mejores relaciones de todo tipo entre todos los países de Europa con la dictadura de Maduro.

Entonces en Bruselas, Blyde, Delcy y el Parlamento Europeo empiezan a hablar de la necesidad de llevar a cabo en Venezuela “elecciones justas” para el año 2024. Así y solo así, celebrando “elecciones justas”, todas estas joyitas de Europa están dispuestas a desmantelar unas supuestas sanciones que solo existen en el papel, y que hace muchísimo tiempo no se cumplen.

Sanciones que solamente operan de la boca para afuera o les caen a algún muchacho para que no pueda apostillar su título de universidad, o no le salgan las vacunas internacionales a los perritos viajeros.

Allá, en Venezuela, la única restricción que puede existir entre las empresas europeas y la HAMPOCRACIA venezolana consiste en lograr un buen arreglo de negocios entre Maduro y su cuerdita, y cualquiera que tenga con qué golpear la piñata de los enormes recursos que le están robando a todos los venezolanos. Así han hecho los chinos, los rusos, los cubanos, los iraníes y cualquier empresa o inversionista de cualquier lado que dé con el precio que cobran Maduro y su pandilla por vender al mejor postor a un país que ni si quiera es de ellos.

Por eso no permitas que te sigan engañando. Se trata del mismo musiú, pero con diferente cachimba. Ni libres ni lo que cualquier interesado en seguir desplumando a nuestra tierra pueda entender por justas; si no se llevan a cabo en Venezuela verdaderas elecciones bajo lo que entendemos como juego limpio, solo se trata de arreglos con palabras de mala muerte para que sigan ocurriendo las mismas desgracias en Venezuela.

Por eso: ¡Dios, Venezuela y Cese de la Ocupación!

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