CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Encuentro entre Petro y María Corina

El asunto Venezuela trae de cabeza a medio mundo. Por fortuna, y gracias a la tecnología Indra-Smarmatic, el país volverá a contar muy pronto con un nuevo megafraude electoral, que pondrá a halarse de los moños otra vez a los políticos buchones de la oposición de mentiras el día siguiente. Obra de teatro que luego de cada trampa convenida se pone en escena cada seis años con relativo éxito de taquilla.

Pero para organizar el relajo en este momento, el Departamento de Estado de Estados Unidos propone un buen conciliador entre la oposición que trabaja bajo alquiler para el régimen y la MALANDROCRACIA de Miraflores. Es que en Washington piensan en todo: la nueva consiste en que sea Gustavo Petro quien actúe como negociador entre las partes y se siente con la mismísima María Corina para leerle la cartilla. O sea: Zamuro cuidando carne. Sin tomar en consideración que precisamente ahora se puede iniciar el juicio del TSJ colombiano contra Petro por corrupción y otros delitos.

Este bandido, drogadicto, delincuente político, de incuestionado perfil de la banda M-19 que asoló a Colombia por décadas, es visto por la Administración Biden como el de la varita mágica, el “hombre de impecable imparcialidad” necesario para acercar a las partes en el norte de la América del Sur. Eso sí; que todo sea llevado a cabo antes de que el CNE venezolano cante los resultados electorales por todos esperados. Ya sabemos, Maduro reelecto por tercera vez consecutiva bajo fraude, por seis años más, con 10.5 millones de votos falsos.

El acercamiento Petro-Machado podría ser visto como una propuesta graciosa, parecida a aquella de escoger a Drácula como cuentadante del Banco de Sangre.

A todo evento, los asociados al régimen de Miraflores que dicen estar en la otra acera de la política en Venezuela parecen estar conformes con que el paisa Petro le haga la vuelta a su paisano Maduro. De esa manera y a través de un importante ahorro en vaselina, se podría pensar en colocar a la outsider de María Corina para las presidenciales bajo completo y total arreglo entre las partes. Ni que decir, muchos pillos caerían parados de materializarse la propuesta. Por otro lado, esos y otros más podrían aspirar a seguir conservando el mismo cariño de siempre con que les distingue el Departamento de Estado, en su propósito de lograr para que en Venezuela se lleven a cabo elecciones libres y justas.

Por supuesto en ningún lado se oye que esta gente tan preocupada por lavarle la cara a la democracia de Nicolás Maduro se hable de sueldos y pensiones en dólares indexados. O de la recuperación del parque de servicios elementales para la vida normal del venezolano, que hace de la existencia en nuestro país un verdadero reto a la tolerancia de la mala vida que llevan millones de venezolanos atrapados adentro. O acaso la atención inmediata a los terribles problemas que le ocasiona a la población la no existencia de cualquier tipo de sistema público sanitario que le asegure en la enfermedad. O la creación de empleos de alguna calidad que desalienten la migración por motivos de espanto que práctica el venezolano de cualquier edad hoy en día.

Como todos podemos apreciar, el país político y la cómica que tenemos como Estado solo se dedican a las “grandes acciones”, a las cosas gruesas, a las que solo unos pocos consideran importantes. Y al venezolano que se lo coma un sapo.

Por eso Venezuela: ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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