CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Es en dólares señores

Si la Venezuela trabajadora, esa que ni está enchufada ni está metida en los negocios milmillonarios del régimen, ni en la industria bolivariana del narcotráfico. La Venezuela que trabaja de verdad-verdad a cambio de un pago con moneda de monopolio. Si esa Venezuela no empuja ella misma la dolarización e indexación de sus salarios, la nación se va a venir abajo.

Con la ficción económica de unos sueldos y salarios pagados en bolívares con solo un montoncito de dólares arrimados al sobre del pago, el trabajador venezolano cada vez se alejará más del precio de la canasta familiar que tiene que comprar toda en dólares.

Con “poquitos”, con limosnas de unos escasos dólares con que se componga el salario, mayoritariamente expresado en bolívares, una familia no echa «palante». Con solo una partecita del salario que paga el sector privado al trabajador en Venezuela en dólares, la gente, el país, no desiste en huir hacia donde sea.

El sector privado de la economía venezolana tiene un compromiso con el país. No se trata solamente de pasar agachao frente a un régimen opresor e ilegitimo, que se ha saltado a la torera la propiedad privada. Como tampoco puede ser que la única alternativa que tengan los privados sea permanecer enchufados con los iraníes, los cubanos y otras chusmas más, para mantener felices, contentos y haciendo plata como nunca a los capos del régimen y sus militarsotes. Igualmente ocurre con el sector privado internacional. El mejor ejemplo es la empresa Chevron, que está activa en Venezuela, violando las leyes de su país, y pagan a los trabajadores en bolívares, cuando debe ser en dólares, señores.

Si es el caso que el sector privado venezolano tomó la decisión de no exponerse más en asuntos de política, tampoco tiene porqué tratar a los trabajadores del país con la misma injusticia y ensañamiento que practica el Estado venezolano, sobre aquellos individuos que trabajan para el sector público.

En Venezuela alguien, alguno de los dos grandes sectores económicos, debe iniciar el proceso de indexación y de dolarización de los salarios de los venezolanos. Y hay que usar el sentido económico para todo esto. La única manera de expandir un mercado de consumo tan deprimido y pequeño como lo es el nuestro, es poniendo a la familias a recibir sus salarios en dólares.

Estemos claros: la oposición política venezolana se ha vendido, en dólares, al régimen. Abandonó a la gente, cambiándola por un mejor postor. La narcodictadura venezolana persigue, encierra y tortura al pueblo, también abandonado en manos de unos facinerosos.

Es que acaso, ¿también el sector privado de la economía en Venezuela va a continuar pavimentando el camino del infierno nacional en que han convertido unos pocos a nuestro país?

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