El Fogón de la Editora

ESCUELAS VACÍAS

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Así es que están las cosas en cuanto a la educación en mi país. Si antes de todo este desastre teníamos más de 9 millones de muchachos sentados en pupitres, en todos los grados. Y si nos creemos los números del régimen en materia de educación, que admite que 1.5 millones de nuestros chamos no asisten a la escuela por “diversas razones”. Y si, para completar esta historia de horror, rematamos con que de Venezuela han huido 8 millones de venezolanos, que equivaldrían a 1.7 millones de familias, entonces si acaso en el país quedará una cifra cercana a los 4 millones de nuestros muchachos escolarizados en este momento.

Pero los números solos no dicen gran cosa. Solo se hacen dramáticos si los relacionamos con el país de antes de volverse un camposanto rojo-rojito. Porque la población educativa dentro de Venezuela se ha reducido en más de un 56%, en menos de una generación. ¡Todo un logro! ¡Hecho en socialismo!

Lo que alguna vez fue el ministerio y el sistema educativo más extendido de toda América Latina, hoy solo es un triste recuerdo del pasado. Con escasez de maestros, mal pagados, burlados, con programas de educación sin pies ni cabeza, y con resultados que realmente hay que esconder.

En 23 años el país perdió más de la mitad de su población educativa; Venezuela se quedó sin más de la mitad de los niños que, en un pasado muy reciente, recibieron educación formal.

Pero es que el país también perdió una parte importantísima de su población, de su población rural, de sus profesionales, de su población electoral; de millones de seres humanos útiles y talentosos capaces y en condiciones de recuperar al país, luego de esta hecatombe.

Venezuela se queda sola, se queda sin sus niños en las escuelas, mal acompañada por esta clase de malandros del régimen que, todavía me acuerdo, aseguraron iban a formar al hombre nuevo, al ser humano del porvenir. ¡Mentiras!

A mí me cuesta muchísimo despojarme de mi condición de maestra, de educadora. No puedo evitar pensar en el daño profundo, en el daño tremendo que estas sanguijuelas de Miraflores le han infringido y aun le causan a toda una nación desplumada. ¡Lo tienen que pagar!

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: