CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

La hora de la justicia

Venezuela: ¡un poco de historia reciente!

Otro de los regalos a cambio de nada para el país por parte de los Blyde’s boys fue el intento de anulación del TSJ en el exilio.

O sea, la entrega arreglada al régimen del último espacio de legalidad y legitimidad que le queda a la Venezuela corrupta y corrompida de las instituciones internas al servicio de unos rufianes.

Si la poderosa y nunca extinta Asamblea Nacional de 2015 todavía funciona como una maquinita de producir dinero a solo unos cuantos, ¿qué pasó con el Tribunal Supremo de Justicia electo por esa misma Asamblea en 2016, que tuvo que huir del país por ser perseguido por el régimen?

¿Qué pasó entonces? Pues Blyde y sus asociados se la vendieron a Jorge Rodríguez en Barbados, en Caracas o donde demonios hayan cerrado el trato.

¿Qué pasó después? Que Borges, Ramos y el resto de la comparsita de la Asamblea Nacional de 2015, que juramentaron a un puñado de hombres y mujeres como magistrados para que empezaran a recomponer la institucionalidad de un país bajo diseño de unos mafiosos, fue expresadamente abandonada por los pillos de la otra acera.

Pero esos magistrados designados en la Plaza Alfredo Sadel por la AN de 2015 se concentraron en forma valiente en la misma sede de la OEA en Washington e invocando los artículos 333 y 350 de la Constitución estructuraron el TSJ en el exilio y poco tiempo después enjuiciaron a NM y además han dictado múltiples sentencias.

Luego, la AN 2015, muy típico de todos ellos, empezando obras tan inconclusas como las del mismo régimen ladrón de Caracas, usaron al TSJ en el exilio como una moneda de mucho valor para intercambiar al país por sus propios intereses.

Y así, anulando a los magistrados por ellos mismos electos, agotándolos como individuos y obligados a salir a la carrera del país, la Asamblea de 2015 le dio vida artificial al prostíbulo de las leyes y decisiones por encargo de los mafiosos de Miraflores, el TSJ del régimen. Facilito: ¡como que dos más dos son cuatro!

Ni que decir: todo cuanto hicieron los negociados sin autorización alguna del pueblo venezolano para “negociar” en su nombre, lo llevaron a cabo y que por nuestro bien.

Qué útil le habría resultado al país honesto que insiste en querer salir de la plaga del siglo XXI por la buenas, un Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela fortalecido como actor internacional con una potente capacidad de acción mundial. Venezuela cuenta con ese TSJ en el exilio. Estamos en tiempos de cambio y el viento de Dios comienza a soplar.

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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