CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

La huelga petrolera y el sanguinario Boves

Desde el paro petrolero entre los años 2002 y 2003 un gran grupo de trabajadores de PDVSA quedaron guindados. Por cada uno de los directivos y altos gerentes de la empresa que Chávez botó a punta de burlas y piticos en un «Aló Presidente», detrás había cientos de miles de hombres y mujeres que también acompañaron a Venezuela en el propósito de empujar la salida del tirano.

Que nadie se haga el zoquete: por cada cacique siempre, pero siempre, hay un montón de indios que hacen el trabajo duro. Y a esos indios muy pocas veces se les ve, ni mucho menos se le reconoce el esfuerzo que hicieron y los enormes sacrificios que llevaron a cabo con sus personas, con sus vidas y con sus carreras dentro de aquella organización durante todos estos años.

Como no salían por Globovisión dando partes y hablando de barriles caídos, quizás alguien pudo creer que tu paralizas una industria como la PDVSA de las dimensiones de hace 21 años, desde un set de prensa en Chuao, comiendo galletas de soda con diablito.

Chávez se raspó a más de 20 mil trabajadores de PDVSA. De todo tipo. Obreros, directivos, gerentes, ingenieros petroleros, y despidió todo el tesoro profesional que significaba el Departamento INTEVEP. Así como así, como a choferes y marinos; no dejó muñeco con cabeza. La magnitud de aquel terremoto dejó de rodillas a la empresa. No solo se cerraron las válvulas, los pozos y los llenaderos; se le dio un golpe tan tremendo a la yugular del país, a la base fundamental de la economía de toda Venezuela, que todavía las consecuencias se están sintiendo.

Esa hecatombe fue similar a la que nos recuerda la vivida por 20 mil habitantes cuando huyeron de Caracas ante la presencia del sanguinario José Tomás Boves.

Muchas personas en aquel tiempo dijeron que Chávez tenía listo los acuerdos con la empresa CHEVRON de la era Obama, para que ésta asumiera todas las funciones del negocio petrolero venezolano. Veinte y pico de años después, la CHEVRON de la era Biden, casualmente, es la que ha reemplazado en la práctica a toda la PDVSA roja-rojita que hace dos décadas dejó de funcionar. Ya lo sabemos sin prurito, sin escrúpulo alguno sobre qué, cómo y pa’ dónde se escurre el dineral que produce el petróleo venezolano que le gestiona CHEVRON al régimen de Nicolás Maduro: ¡para los bolsillos de los ladrones de Miraflores!

Entre tanto, chivos, altos gerentes y enchufados eternos de la oposición han caído de pie durante todos estos años. Son los héroes del paro petrolero que por poco acaba con Chávez, pero los de “primera”. Los otros héroes, los de “segunda”, son los miles de los otros trabajadores de las otras escalas que no consiguieron pegarse en Qatar, o en Monómeros de Colombia, o en el ANAMCO en Arabia Saudita y en cientos de otros destinos más.

Esa numerosa, numerosísima cantidad de héroes de “segunda” se quedó vestida, alborotada y botada de sus trabajos. Sin que nadie los protegiera y más rayados que un tigre dentro de Venezuela. Por cierto: sus prestaciones, derechos y fondos de jubilación de toda una vida también se las robo el régimen venezolano, pasando por encima a unas leyes del trabajo y de una Inspectoría controlada por la “casa”. Parecidísimo a aquellos otros venezolanos que cayeron en las trampas y en los guisos de la Crisis de los Bancos de la era Caldera.

Como siempre: Juan Bimba, quien constantemente pone el hombro de primero, termina en la cola como “segundo” o como último en la fotografía. Por eso: ¡Dios, Venezuela libre y Cese de la Ocupación!

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